Durante las últimas décadas, la religión pareció ocupar un lugar cada vez más reducido en la sociedad española. La secularización avanzaba, la práctica religiosa descendía y las nuevas generaciones crecían más alejadas de la Iglesia que sus abuelos.

No obstante, la movilización que ha generado la visita del Papa León XIV a España y algunos datos recientes apuntan a una realidad más compleja. Según el estudio Jóvenes Españoles 2026 elaborado por la Fundación SM, los jóvenes (entre 15 y 29 años) que se identifican como católicos —practicantes o no— pasaron del 31,6% en 2020 al 45% en 2025 mientras los no creyentes o ateos cayeron del 25,2% al 18,2%.

Por otro lado, de acuerdo con los datos recogidos en el bloque sociodemográfico del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en mayo de 2026, el catolicismo se mantiene como la opción mayoritaria de los españoles, aglutinando al 56% de la población, frente a un bloque compuesto por no creyentes, ateos e indiferentes que ronda el 30%.Estas cifras no permiten hablar de un regreso masivo a la región pero sí traen a colación una pregunta: ¿por qué vuelve a despertar interés la fe entre los jóvenes? Para Rafael Ruiz, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Ciencias de las Religiones, conviene ser prudentes antes de hablar de un resurgir religioso.

A su juicio, parte de la sorpresa actual se debe a que durante años se dio por hecho que la religión estaba desapareciendo del espacio social cuando, en realidad, seguía ocupando una posición relevante. "Quizás hablar de un resurgir religioso es un poco excesivo, antes estábamos infravalorando la importancia que seguía teniendo la religión.

Pensábamos que la religión estaba desapareciendo pero no es así", explica Ruiz a 20minutos. Una opinión que comparte Rafael Monterde, profesor en la Universidad Francisco de Vitoria y doctor en Filosofía: "Lo que debemos preguntarnos es si realmente ha desaparecido lo religioso de la sociedad alguna vez.

Si entendemos 'religión' como un conjunto de creencias y de lugares comunes en una cultura que permiten una visión unificada del mundo, toda sociedad es religiosa, pues todas las sociedades tienen una cultura que 'religa' o 'reúne' su comprensión de la realidad". Ruiz concreta que aunque la secularización ha avanzado en las últimas décadas, la mayor parte de la población sigue declarándose creyente y que la religión continúa presente en múltiples ámbitos de la vida social.

Lo que sí considera significativo Ruiz es que, después de años de descenso continuado, algunos estudios comienzan a detectar un ligero aumento de la identificación católica entre los más jóvenes. Ese fenómeno, aclara el sociólogo, no puede entenderse únicamente desde variables religiosas.

En su opinión, está más relacionado con el contexto vital en el que está creciendo una generación marcada por la incertidumbre. La dificultad para acceder a una vivienda, la precariedad laboral, la sensación de vulnerabilidad y la percepción de que el futuro será más complicado que el de sus padres ha generado un escenario en el que vuelven a aparecer preguntas profundas sobre el sentido de la existencia.

"Estamos ante una crisis profunda, en un sentido existencial. Un ejemplo claro es que siempre pregunto en una de mis clases cuántos alumnos creen que van a vivir mejor que sus padres y prácticamente ninguno levanta la mano", cuenta el sociólogo.

Esta fragilidad, añade, no conduce necesariamente a la región pero sí activa interrogantes que tradicionalmente han estado vinculados a ella. Preguntas sobre quiénes somos, qué hacemos aquí, qué sentido tiene el sufrimiento o qué horizonte existe más allá de las dificultades cotidianas comienzan a inquietar a las nuevas generaciones.

Para Monterde, "los jóvenes presentan un anhelo de encontrar sentido a sus vidas y algunos de ellos encuentran respuestas en la fe católica. No obstante, eso no significa que vayan a perseverar en el camino de la fe.

Eso requiere mucho tiempo". Raquel Lázaro, profesora de filosofía y del máster en Cristianismo y Cultura Contemporánea de la Universidad de Navarra, coincide en que existe una búsqueda renovada de sentido, especialmente entre los jóvenes: "Las nuevas generaciones son las que están repletas de fuerza, ávidas de sentido y buscándole un sentido a su vida", explica la filósofa.

Lázaro aclara que la secularización no ha eliminado las grandes preguntas humanas, sino que en muchos casos continúan sin respuesta. Por esto, la filósofa considera que el interés por la religión no surge únicamente de la tradición familiar o de la educación recibida, sino también de una necesidad de encontrar referencias sólidas en un contexto inestable.

Sobre los motivos por los que los jóvenes acuden a la región, Lázaro afirma que "algunos pueden llegar a través de experiencias personales difíciles; otros, atraídos por la belleza de la liturgia, la música o el arte; y un tercer grupo por el encuentro con personas cuya forma de vivir les resulta coherente y auténtica”. La religión "no es solo una creencia"Los expertos coinciden en que la religión ofrece algo que va más allá de una simple creencia.

Para el sociólogo, una de sus fortalezas es su capacidad para proporcionar respuestas globales a cuestiones que afectan a todas las dimensiones de la existencia humana. "Lo interesante de la religión es que a diferencia de la política o la cultura, que responde a una parcela de la realidad, la religión intenta dar respuestas a todos los ámbitos de la existencia.

Y eso la hace una herramientas particularmente poderosa", concreta Ruiz. "No solo indica cómo debes encaminar tu vida, actuar en sociedad o la crianza de tus hijos, sino que dan respuestas a temas relacionados con la muerte, el propósito de cada persona o el sentido de la vida", sostiene el experto.

El sentido de pertenencia a una comunidad también desempeña un papel relevante en el ligero incremento del catolicismo. Ruiz recuerda que la religión "no es solo creencia" sino que es "comunidad, cultura, identidad e incluso algo social".

En una época marcada por la hiperconexión y, paradójicamente, por un sentimiento de soledad, esa capacidad para generar vínculos adquiere una importancia especial. El experto concreta que "frente al aislamiento que sienten muchos jóvenes, la religión es una propuesta de comunidad que puede llegar a atraer a las nuevas generaciones".

Una idea que secunda Lázaro, alegando que "en una sociedad que favorece el repliegue constante sobre el individuo, el catolicismo ofrece espacios de encuentro, contemplación y una relación con los demás". Asimismo, la filósofa vincula este renovado interés por la espiritualidad con algunas de las patologías características de la sociedad contemporánea.

La aceleración permanente, la presión por el rendimiento y la sobrexposición a estímulos han degenerado, según su testimonio, una sensación de agotamiento que lleva a muchas personas a buscar algo distinto. "Vivimos en tiempo tan agilizados que se nos escapa la vida.

Ese estar vueltos continuamente sobre nosotros mismos nos angustia, nos encierra y nos deprime", sostiene la experta. Desde su perspectiva, la fe aparece no solo como una respuesta a las grandes preguntas sino también como una forma de recuperar espacios de silencio, reflexión y trascendencia.Una idea que comparte Monterde: "Lo que hemos experimentado es el límite de la sociedad consumista.

El placer en sí mismo no sacia, no da felicidad. Por eso creo que se está produciendo ese renacimiento de la búsqueda de trascendencia que, como dices, adopta distintas formas.

Creo que la Iglesia Católica ofrece un camino que puede satisfacer dicha búsqueda y ese es el motivo por el que hay muchos jóvenes que se están acercando a ella". La visita del PapaLa visita del Papa León XIV a España este fin de semana se produce en medio de este contexto.

Ninguno de los tres expertos consultados cree que este acontecimiento provoque por si solo un cambio religioso profundo en la sociedad pero ambos consideran que sí pueden causar cierta influencia en la población. Ruiz subraya el impacto que tienen estas grandes experiencias colectivas en las personas y recuerda que "ver reunido a más de un millón de personas con tus mismas ideas no deja indiferente a nadie" .

Por su parte, Monterde, de 36 años, relata que ha acudido a encuentros con diferentes papas durante su adolescencia y que "fueron una ocasión para profundizar en su fe aunque la experiencia interior viene después, cuando todo pasa". Asimismo, el filósofo lanza una recomendación a los jóvenes: "Les diría que mediten su experiencia en silencio luego de la visita de León XIV.

En soledad, en contemplación, es como se da luz a las experiencias vividas". La expectación generada en torno a la visita papal parece formar parte de un clima social en el que las cuestiones relacionadas con la identidad, el sentido de la vida y la trascendencia de las acciones han vuelto a ganar visibilidad.

La pregunta no parece ser tanto si España vuelve a ser más religiosa porque, según los expertos, la religión nunca ha llegado a desaparecer de la sociedad, sino si una parte de los jóvenes está recuperando el interés por cuestiones que quedan relegadas en el frenesí del día a día. En ese terreno es, precisamente, donde parece que el catolicismo está encontrando la capacidad para atraer a algunos jóvenes.