La sensación de subir la Castellana hacia Lima a las 23.30 de este sábado era muy parecida a la de nadar a contracorriente. Con el fin de los actos de la vigilia por el Papa León XIV, ríos de peregrinos con mochila y esterilla a la espalda bajaban hacia el centro con banderas, cánticos y pocas ganas de dormir.

A algunos les quedaba todavía caminata por delante hasta donde pasarían la noche. Otros ni siquiera tenían intención de acostarse.

María, Vega, Carlota y Sofía, de 17 años y del colegio Salesianos de Badajoz, se alojan en los Salesianos, pero de Atocha. A una hora andando desde donde atienden a 20minutos, la calle José Abascal.

"A las 3.00 nos levantamos para confesarnos antes de la misa… Así que no nos vale la pena casi ni dormir", explicaba Sofía.También en el entorno de José Abascal, Miguel y Fernando, de 23 años y de Pamplona, comparten el plan de las pacenses. Descansar un poco.

Ellos van de camino hacia el Colegio de los Olmos, en Retiro, y les queda más de hora y media por delante. Asimismo, van a adelantar la hora del despertador para asegurarse que entran en la misa, que arranca a las 9.30: "Íbamos a amanecer a las 7.00, pero casi que mejor a las 6.00", prevé Miguel.

No obstante, un poco más arriba, en uno de los laterales con césped de la plaza de San Juan de la Cruz, un asentamiento de 40 personas sentadas en círculo sobre esterillas y mochilas aseguran que su plan está muy alejado de volver a la parroquia a dormir."Volverá quien quiera, pero parece que cada vez más se suman a la idea de empalmar con la misa. No quieren perderse un minuto de esto", asegura ilusionada Susana Pérez, catequista de una parroquia de Valladolid.

Pérez divide el plan de sábado noche en varias etapas. La primera, quedarse en las cercanías de Lima "conociendo a más cristianos".

Después, unirse a alguna adoración temprana de alguna parroquia. Por último, acercarse a la zona de la misa, "para asegurarse un buen sitio".

A pocos metros de ellos, colegios y parroquias disfrutaban a pleno pulmón y con incluso algún poco de los grupos Hey Kid, Besmaya y Hakuna. "Es que mira que ambientazo...

Así quién se va a querer ir de aquí", concluía. Alfombreros "pétalo a pétalo" a contrarrelojUna vez la música se apagó, el río de gente Castellana abajo renació en tsunami.

Una marea que se dividía en dos al llegar a Colón por los cierres de tráfico para ultimar los preparativos de la misa agendada en apenas ocho horas. Por lo que las calles paralelas se convirtieron en la única opción para esta especie de romería que, a través de la calle Barquillo, desembocaba en Alcalá.

Mientras la mayoría buscaba dónde descansar —o dónde pasar las horas hasta la misa—, un grupo de gallegos vivía la vigilia de una forma muy distinta. Niños, mayores y jóvenes, arrodillados sobre la calzada para confeccionar alfombras florales...

A contrarreloj.Una veintena de vecinos de Ponteareas han sido traídos a Madrid con una misión: crear 18 imágenes florales a tiempo para que León XIV pueda pisarlas este domingo, el día del Corpus Christi. Miguel Hombreiro, uno de los alfombreros, explica que llevan desde las 18.30 horas trabajando...

"Y lo que nos queda", prevé. El proceso es largo.

Primero, se hace el dibujo con tiza en el suelo. Luego, se rellena el diseño con, en su mayoría, pétalos de flores, pero también bellotas, ramas, serrín… Aún así, Hombreiro confía en que van a poder dormir esta noche.

Lo que no sabe es cuánto. La mayoría se quedan en hostales o en casas de amigos.

"Nos buscamos un poquito la vida", concluye, antes de volver manos a la obra.La importancia de tener con quién esperar al PapaEn una valla cercana, Rosario Lucía mira atenta como van avanzando los diseños. La vallisoletana cuenta que ha llegado a Madrid este sábado y que ya está ahí para tener un buen sitio para la misa.

"Sé que voy a estar mínimo ocho horas aquí, porque también hay que contar el tiempo que tarde luego en salir, pero valdrá la pena. Es una ocasión única y no quería desaprovechar esta oportunidad", asegura Rosario.

Aunque ahora se ancla con el codo en la valla de metal, confiesa que probablemente se turne con su amiga para descansar en un banco cercano, ir al baño o comer.Sobre todo, Rosario piensa que se le hará más ameno cuando empiecen a llegar otros cristianos. "Tengo ganas de conversar con la gente que viene a lo mismo que yo", dice.

Mientras la vallisoletana esperaba junto a las vallas y los alfombreros colocaban los últimos pétalos, los peregrinos seguían atravesando Madrid con sus mochilas y el navegador abierto. Algunos para dormir unas horas.

Otros buscando dónde ponerse para esperar. Todos coincidirán de nuevo en el mismo lugar dentro de pocas horas.

Por y para ver a León XIV. Un papa que ha conseguido que una ciudad que ya duerme poco, duerma menos que nunca.

Eso es una vigilia.