El control territorial de grupos criminales, las desapariciones forzadas, el desplazamiento de miles de familias y la pobreza ancestral en el estado de Chiapas llevaron a lanzar un grito de justicia y fe a las principales diócesis del estado a través de sus obispos. El alertamiento de la problemática que sufre Chiapas se escuchó en la Basílica de Guadalupe este domingo a través de un pronunciamiento de los obispos de las diócesis de San Cristóbal de las Casas, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez en el que clamaron a los chiapanecos y a la sociedad entera a no ser indiferentes a tanto dolor "a causa de la violencia", a no caer en el desánimo y a no ser dominados por el miedo.

Al referirse a las desapariciones forzadas, los obispos denunciaron que la complicidad de las autoridades está presente en el drama de las familias, a las cuales la iglesia católica siempre abrazará. La "llaga de la pobreza" - estimaron - es resultado de un sistema que mantiene a las comunidades en el abandono "con un raquítico acceso a los sistemas de salud, sin educación digna y con pocas oportunidades reales de desarrollo integral".

El saqueo y afectaciones a la biodiversidad también fueron mencionados por los obispos en su denuncia y súplicas a la virgen de Guadalupe. Los obispos que llamaron a la población a no perder la fe ni la esperanza fueron: el obispo de Tapachula, Luis Manuel López ÁAfaro ; José Luis Mendoza Corzo, obispo auxiliar de Tuxtla Gutiérrez; Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de San Cristóbal de las Casas así como José Francisco González González, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez.

El mensaje para las autoridades por parte de los religiosos fue el de que "el poder el para servir y no para servirse"; a los jóvenes, les recordaron que son "los centinelas del mañana". Finalmente, insistieron en que la construcción de la paz es una tarea que no admite treguas o desmayos.