La viuda de Miguel Uribe Turbay habló con El Espectador a un año del crimen que sacudió al país. Aseveró que se opone a la negociación de la Fiscalía con alias “El Costeño” y que en la segunda vuelta le dará su voto a Abelardo de la Espriella. “Me quedo con un hijo de cuatro años que llora a su papá, que no entiende nada lo que está pasando y es muy doloroso”, expresó.María Claudia Tarazona aseveró que espera que con un cambio de gobierno haya más voluntad para avanzar con las capturas de los responsables del crimen.Gustavo Torrijos Zuluaga¿Cuál es el recuerdo qué más tiene presente del día que atentaron contra su esposo?

Me pasó una cosa increíble. La semana pasada estaba buscando unas fotos de Miguel y encontré un video que tengo en mi celular de su última noche.

Teníamos una comida y él no quería ir porque tenía que madrugar, pero le dije que fuéramos. Siempre hay tiempo para la política y poco para los amigos.

Nos fuimos para la comida y estaba especialmente relajado esa noche. Obviamente el tema era qué iba a pasar en las elecciones, el panorama en Colombia.

No soltaba el tema político. Me acuerdo de esa sensación de decir: “Wow, qué relajado está Miguel, parece otra persona”.

Nos quedamos hasta las 3:30 de la mañana. Fue una noche espectacular y en algún momento, que no me acordaba, lo grabé con sus amigos cantando y bailando en círculo.

Al día siguiente, Miguel se levantó temprano para ir a un foro de Harvard y yo me quedé viéndolo por YouTube. Regresó a la casa después de un almuerzo y la idea era que nos íbamos a ir juntos para el parque El Golfito (donde sucedió el atentado) porque habíamos acordado que iba a pasar todo el día con él.

Pero él me expresó que no quería que fuera, lo que me pareció raro porque al final él siempre me pedía que lo acompañara. Acordamos que él volvía y pedíamos unas pizzas con Alejandro.

Antes de irse me abrazó, nos dijimos “te amo”, recordamos lo felices que fuimos esa anoche. Abrazó a Alejandro y nos tiramos a la cama los tres.

Esa fue la última vez que hablé con él.¿Por qué no quería que fuera? No tengo ni idea.

Solo me expresó que no quería que fuera. Pero en realidad siempre era al revés y quería que yo lo acompañara.

Así que yo organizaba siempre que Alejandro se quedara con las niñas o que hiciera algún plan con los primitos o abuelos.Sugerimos: Caso Miguel Uribe: Fiscalía pide declarar personas ausentes a jefes de Segunda MarquetaliaLa noche anterior, antes del karaoke y del baile, Miguel Uribe estaba hablando de política y las elecciones. ¿Recuerda cómo veía en ese momento la situación?

Creo que en ese momento Abelardo no se había lanzado. Cepeda no era candidato oficial, pero sabíamos que se iba a lanzar, y estaba Vicky Dávila jugando.

Entonces la conversación giraba más si Vicky iba a alcanzar o no una votación importante. Hablamos más de lo que iba a pasar en la consulta.

Creo que Miguel tenía claro, por muchas razones, que él estaba muy por encima de María Fernanda Cabal y, claramente, muy por encima de Paloma Valencia. Estábamos muy tranquilos con el panorama de esa candidatura con el Centro Democrático.

Más bien estábamos lidiando con cuándo se iba a definir la fecha, haciendo foros por todo el país y hablábamos de cuál iba a ser ese papel de Vicky. Personalmente creo que Abelardo nunca se hubiera lanzado si Miguel hubiera estado vivo.

No tenía ningún chance de competir con un candidato como Miguel, que asimismo llevaba años preparándose para ese momento. Había que tener un solo candidato para la derecha y esa era la preocupación más importante de Miguel.

Él decía: “No podemos abrir la ventana a que pase lo mismo que hace cuatro años”. Miguel decía que la única forma de poder derrotar a la izquierda es que estuviéramos unidos en la primera vuelta y que hubiera un solo candidato.

Él hacía un análisis muy correcto sobre el tema de Vicky. Decía que iba a subir y luego se iba a desdibujar porque no conoce el país, no tiene idea de ningún tema realmente profundo y en un debate eso hubiera sido maravilloso de ver, porque Miguel estaba demasiado preparado.

De hecho, hubo un par de debates en los que invitaron a Vicky y a Miguel como precandidatos y ella, obviamente, nunca fue.María Claudia Tarazona junto a sus hijas, Emilia e Isabela, y Miguel Uribe Londoño, padre de Miguel Uribe Turbay, durante el primer día de cámara ardiente del senador y precandidato a la Presidencia en el Congreso de la República.José VargasEn estos 365 días desde el atentado, ¿qué es lo más difícil que le ha parecido de llenar el vacío de Miguel Uribe? Todo.

El dolor y el duelo es algo que te acompaña todos los días. Los recuerdos no llegan en bloque, sino por momentos.

Creo que perder a la persona que uno ama es terriblemente doloroso. Tener una buena pareja es muy difícil y perderla es tremendo.

Miguel y yo éramos un superequipo: trabajamos juntos, éramos los mejores amigos, nos amábamos y teníamos una familia divina. Todos esos lugares en los que uno se desarrolla como mujer los tenía al lado de Miguel.

Decidí ser mamá de Alejandro porque Miguel estaba a mi lado y porque juntos íbamos a sacar un niño adelante. Íbamos a construir una vida maravillosa para Alejandro y de repente Miguel ya no está.

Me quedé con cuatro hijos. Uno de ellos, de cuatro años, que llora a su papá, que no entiende nada lo que está pasando y es muy doloroso.

Sin duda lo que más me rompe el alma es ver llorar a Alejandro por su papá. No hay nada más horrible que ver a un hijo sufrir.

Indudablemente, verlo desgarrarse de dolor por la muerte de su papá es de los retos más grandes que he tenido en mi vida. La vida nos cambió para siempre.

Nos reseteamos y ahora estamos volviendo a comenzar. ¿Cómo Alejandro extraña a su papá?

La muerte para los niños es muy compleja de entender. Para el ser humano, en realidad.

Son muchas las preguntas que se hace Alejandro: ¿Por qué no me pueden devolver a mi papá? Creo que una de las cosas que me dice y que más me rompe el alma es: “Mamá, quiero verlo la última vez.

Quiero abrazarlo por última vez”. Me lo dice llorando y tengo que decirle que no va a haber una última vez.

No se puede volver a traer a alguien que ya se murió. Esas son las conversaciones con él.

Hoy, por ejemplo, fue el Día del Padre en el colegio y los niños fueron con sus papás a un partido de fútbol. Tengo la fortuna de tener un entorno familiar maravilloso y el novio de mi hija Emilia, que es el mejor amigo de Alejandro, se puso su camiseta de Millonarios y se fue a acompañarlo.

Son cosas que le parten a uno el alma, porque ahí debía estar Miguel jugando. Miguel soñaba ese momento en la vida.

Se soñaba poder acompañar a Alejandro en todas sus cosas, pero no alcanzó a nada. De hecho, el día que Alejandro entró al colegio, nosotros estábamos enterrando a Miguel.Le puede interesar: Condenan a 21 años de cárcel al séptimo implicado en el asesinato de Miguel Uribe¿Cómo hace para que esos vacíos no los sientan Alejandro y sus hijas?

¿Cómo los llena? Más que llenar vacíos y que Alejandro no los sienta, lo que he tratado de hacer firmemente es que él pueda tener un lugar seguro donde poder expresar todas sus emociones.

En la medida que él pueda decir qué tan triste, bravo o angustiado está y encuentre eco en esa emoción y la pueda transitar, estoy segura que su trauma va a ser menor. Tengo momentos en los que me tiro al piso y siento que me va a dar un infarto, pero enfrente de mis hijos no lo hago.

Cuando Alejandro llora, lloro con él de una manera contenida y nos abrazamos. Es el lugar donde él sabe que puede llegar y que su tristeza es bien recibida.

Acompañar la tristeza hace muy bien.Cuando se tiene una gran pérdida uno se paraliza por completo, porque la vida lo hace. Todo lo que tú sabías, lo que conocías, el futuro que tenías, tus planes, tu lugar seguro, todo se desaparece.

Parte de poder avanzar en la vida es moverse. Es dejar al lado el odio, el rencor, la rabia, el resentimiento y la sed de venganza.

Toda esa oscuridad que atraviesa al ser humano ante la pérdida. Frente a esto, siempre les digo a mis hijas, es correrse un poquito y dejar que la luz llegue.

En los momentos más oscuros, la luz está. Es solo pararse en el lugar correcto para verla.

Quiero seguir viviendo a pesar del dolor, porque tomé una decisión y es que quienes mataron a Miguel y privaron a Alejandro de semejante papá tan maravilloso, no pueden tener el control de mi vida y no pueden acabar con mi familia. No se imaginan lo duro que es el día a día sin Miguel.

Pero todavía tengo mucho y todos los días de mi vida me acuesto con Alejandro y pensamos en todos esos regalos maravillosos que nos da Dios y la vida, a pesar de la muerte de Miguel. María Claudia Tarazona habló del legado de Miguel Uribe Turbay en la política colombiana.Gustavo Torrijos ZuluagaMaría Claudia, ¿usted vive con miedo?

Sí. Pero vuelve y juega: ¿el miedo qué te muestra?

Que puedes perder algo valioso, que en este caso es mi vida o la vida de mis hijos. Mentiría si dijera que vivo tranquila y que no me da miedo, asimismo, yo me estoy enfrentando a los criminales más grandes del país.

Esto fue una organización criminal en todo el país. Lo más reciente es la negociación que la Fiscalía adelanta con alias “El Costeño”.

Ya lograron un preacuerdo que lo presentaron ante el juez, pero yo les dije que no estaba de acuerdo. No entiendo por qué hay un preacuerdo con un señor que no colaboró con la justicia, que no ha hecho sino hacer prácticas dilatorias del proceso y que no ha entregado ninguna información relevante.

Yo les dije que iba a ir al juicio, me voy a oponer.¿Por qué?Porque creo que el país, mi familia, Alejandro y todos nos merecemos que alias “El Costeño” tenga una condena ejemplarizante. Es que asimismo contrató a un menor de edad y lo instrumentalizó.

Cometió todos los crímenes: porte ilegal de armas, la modificó para que disparara en ráfaga. Es el criminal más grande y ahora va a tener un “premio” para ver si algún día se porta bien.

No. Él tiene que pagar la condena.

No colaboró, no expresó nada y destruyó material probatorio. Ahora, ¿que si me da miedo enfrentarme a ese señor?

Sí. Claro que me da miedo.

Pero creo que no podemos seguir aceptando crímenes en Colombia, que las familias echemos dos baldados de tierra sobre el muerto y nos vayamos a la casa a esperar que Dios haga justicia. Yo creo que es importantísimo dar un mensaje de justicia real para los colombianos y para nosotros como familia.

Es que la pérdida fue muy grande.¿Cómo calificaría el trabajo de la Fiscalía? La investigación, por ahora, se ha centrado en quiénes ejecutaron el atentado, pero por ahora no ha avanzado ninguna causa para llevar ante la justicia a quienes fueron la orden… Yo creo que lo que se ha hecho es lo necesario para poder llegar a quienes fueron los determinadores.

La Fiscalía va a un paso seguro porque aquí lo que no puede pasar es que se caiga el caso. Van asegurando pruebas y así sucesivamente van robusteciendo el tema probatorio.

No es una tarea fácil lo que está pasando. Esto está tejido de muchísimas formas con distintas bandas criminales.

Una teoría, que yo creo que es a la que nos inclinamos nosotros como familia y, por supuesto, pues el país lo tiene en mente, es que el magnicidio de Miguel fue un crimen de Estado. Pero necesitamos seguir avanzando.

Yo creo que la Fiscalía lo ha hecho bien. Ahora necesitamos que haya celeridad en las siguientes órdenes de captura que podrían llevar a obtener información relevante sobre quiénes estaban por encima de la Segunda Marquetalia y que estaban interesados en que Miguel se muriera.Lea también: A juicio hombre señalado de contactar al menor que disparó contra Miguel Uribe Turbay¿Tiene esperanza de que eso ocurra?Es muy difícil.

Yo creo que ahora con el cambio de Gobierno vamos a tener una mayor claridad de si va a ser posible o no. Ahorita tenemos un Gobierno aliado con la Segunda Marquetalia, entonces pues hacen todo para que esto no avance.

Yo aspiro a que con este cambio de Gobierno tengamos toda la colaboración para poder realizar estas capturas y que siga avanzando el proceso de una manera mucho más efectiva.Arriba, Alejandro Uribe frente al féretro de su padre, Miguel Uribe. Abajo, el asesinado precandidato arrodillado al lado del ataúd de su madre, Diana Uribe, en 1991.Archivo El EspectadorQueremos ahora mostrarle dos fotografías.

En la primera aparece Miguel Uribe, a sus cinco años, arrodillado viendo fijamente el féretro de su mamá, Diana Turbay, asesinada el 25 de enero de 1991, luego de permanecer secuestrada por Pablo Escobar durante 148 días. En la segunda está Alejandro, de cuatro años, al frente del ataúd de su papá, víctima de un magnicidio.

¿Cómo podemos comprender que hoy un niño esté viviendo lo mismo que enfrentó su papá hace 35 años?Me da mucha tristeza ver estas fotos. Le parte a uno el alma.

Yo no tengo ninguna explicación para entender cómo Miguel pierde a su mamá a los cinco años y luego convierte ese dolor en propósito. Se volvió un gran líder, transformó su dolor en servicio por el país, buscando la paz, la seguridad y todo para que ningún niño tuviera que repetir lo que él vivió.

Tristemente, Alejandro a los cuatro años perdió a su papá de la misma manera que él perdió a su mamá. El camino que yo he recorrido, más que hacerme preguntas de cómo es posible que esto pase, es de aceptar.

No hay nada que yo diga, que me pregunte, que me pueda devolver a Miguel.Esas preguntas me hacen sufrir innecesariamente. En cambio, creo que si a todo esto le damos un propósito, miramos hacia adelante y nos paramos del lado correcto, que es el lado de la luz, más que entender, aceptamos y buscamos cómo rendirle homenaje a esa persona que amamos, que vamos a seguir amando.

El amor no se acaba con la muerte. Es muy duro, pero yo sigo amando a Miguel como si lo tuviera aquí al lado.

El amor trasciende más allá de la muerte. Yo creo que el mensaje muy profundo para Alejandro es cómo vamos a transformar todo esto tan doloroso en algo hermoso para nuestras vidas.

Suena difícil, pero es en el camino en el que estamos.Así lo viven ustedes en la intimidad, pero ¿cómo entendemos como país que esto es algo que nos sigue pasando?Yo creo que el país, históricamente, ha tenido demasiado dolor y tragedia. Lo que yo estoy viviendo es lo que han vivido las familias durante años en Colombia.

La muerte te acerca mucho al dolor ajeno, porque te sensibiliza y también te pone en perspectiva lo importante de la vida. Hoy pienso y digo que, como María Claudia, Emilia, María, Isabela y Alejandro, hay cientos en todo el país.

Miguel lo decía muy claro: “Sin seguridad no hay paz, sin seguridad no hay nada”.Yo creo que es un tema de revaluar profundamente qué es lo que vamos a hacer nosotros como colombianos para terminar por fin con esta ola de violencia y que no siga habiendo millones de mujeres y familias que sufren esta tragedia tan dolorosa e innecesaria. La vida ya es lo suficientemente complicada: las enfermedades, los accidentes, los avatares de la vida, para asimismo tener que sumar vivir en un país donde ir a trabajar y volver a la casa se convierte en algo fantástico, algo que no puedo creer.

Miguel estaba cumpliendo ocho meses de fallecido cuando a unas cuadras de mi casa mataron a Gustavo Aponte saliendo del gimnasio. Le dispararon por detrás en la cabeza.

Su esposa tuvo que llegar, verlo y contarle a sus cuatro hijos lo que había pasado. Esto tiene que parar y tenemos que aceptar que en Colombia fracasó completamente la Paz Total, que no es nada distinto a una licencia para delinquir.

Quienes mandaron a matar a Miguel, quienes dieron la orden y quienes ejecutaron su asesinato estuvieron sentados en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y estaban sentados en las mesas de negociación. La Paz Total es una mentira y el proceso de paz en Colombia es un absoluto fracaso, sin duda alguna.¿Cuál cree que es el legado de Miguel Uribe en la política colombiana?Yo creo que Miguel le mostró a los colombianos que la política decente es posible.

Pero esa capacidad de hacer las cosas bien es una decisión. A nadie le toca ser delincuente, a nadie le toca ser una mala persona, a nadie le toca hacer el mal.

Miguel decidió hacer la política honorablemente. Fue un hombre de partido y respetuoso de sus compañeros.

Nunca, teniendo licencia, abrió la boca para maltratar a ninguno de sus compañeros, ni al presidente (Álvaro) Uribe ni a ninguna mujer. Yo me acuerdo que Miguel repetía mucho en su campaña al Concejo de Bogotá, en la que yo fui la gerente: “Valoro a la mujer porque sé lo que significa una mujer en la familia, porque yo no tuve la mía”.

Eso le recordaba a Miguel siempre la importancia de la mujer en la casa, en la vida de la familia, en la sociedad, en el trabajo y en la política. Yo creo que ese es un legado maravilloso, ¿no?

Que hacer las cosas bien hechas y hacer política decente es posible. Miguel lo hizo y por eso lo mataron.

Miguel Uribe Turbay era senador y precandidato presidencial del Centro Democrático.Miguel UribeAlejandro es muy pequeño todavía, ¿pero cómo le explican la figura que representaba su papá en la política?Nosotros viajábamos mucho con Alejandro, Miguel era súper apegado a él. Le decíamos: “Papá quiere ser presidente”; “Papá está haciendo el bien”; “Papá quiere este país para que tú vivas feliz”.

Él tiene el recuerdo de ese ese líder. Hace poquito estaba con un amiguito del colegio cuyo papá es famoso.

El chiquito le dice a Alejandro: “¿Tú sabías que mi papá es muy importante y es famoso y sale en televisión?” Y Alejandro contestó: “Sí, pero el mío iba a ser presidente y por eso lo mataron”.¿Él es consciente de toda esa trama criminal que acabó con la vida de su papá?Las minucias de quién lo mandó a matar, nada de eso hace parte de las conversaciones con él. Yo a Alejandro le digo que unas personas muy malas querían hacerle daño porque no querían que papá acabara con los malos del país.

Y él dice: “No, mami, pero es que los malos siempre pierden”. Y le contesté que sí, que van a perder, y que el hecho de que su papá se haya muerto no quiere decir que cosas buenas no vayan a pasar y que los buenos no sigan ganando.

A medida que vaya creciendo seguramente va a ir dimensionando y entendiendo el impacto y la trascendencia que tuvo el crimen de su papá.¿Quién lleva las banderas de Miguel Uribe y representa mejor ese proyecto que él quiso encarnar?Tristemente, yo no puedo decir que se haya hecho algo importante con el nombre de Miguel. Nadie, ni el Centro Democrático ni las campañas presidenciales han hecho nada con su nombre.

A todos les quedó grande qué hacer con Miguel. Yo siempre he dicho que su legado, como su vida, es público y es de los colombianos.

El legado de Miguel está en quienes lo amamos, lo recordamos y honramos ese gran hombre que fue. Ese hombre bueno, decente y respetuoso que fue.

No es algo que tú puedas meter en una tarjeta de crédito y pasar como si fuera un bien. Si tú crees que tienes el legado de Miguel en tus manos, hónralo haciendo lo que él hacía: el bien.En contexto: “Paloma Valencia es la única que puede ganarle a Iván Cepeda”: María Claudia Tarazona¿Va a hacer público su voto en la segunda vuelta?Sí.

Sin duda. Yo acá no lo dudo ni un segundo.

Mi voto por supuesto que es por Abelardo de la Espriella. Tenemos que escoger entre que gobierne un proyecto político nefasto, destructivo, corrupto, narcotraficante, asesino, como el de Gustavo Petro e Iván Cepeda y todos sus secuaces, y escoger la democracia, la libertad.

Yo creo que el país no aguanta otro gobierno como el actual. Está destrozado.

Ahora, yo creo que Colombia tiene muchas posibilidades y que sus instituciones siguen siendo fuertes. Creo que tenemos una oportunidad de salir adelante de este mal paso.

Yo escojo el camino de la democracia sí o sí. ¿Hará campaña públicamente con él?No.

La verdad es que yo acompañé a Paloma (Valencia), al presidente (Álvaro) Uribe, al partido al que perteneció Miguel, que quiso y respetó hasta el último momento de su vida: parado en una canasta de gaseosas indicó el rumbo del país por ese partido que respetaba. Yo decidí honrar a Miguel acompañando a Paloma.

En mi libertad como ciudadana colombiana, elijo votar por Abelardo. Espero que todos lo hagan, no hay segundas oportunidades, pero como ciudadana no tengo ninguna participación en la campaña de Abelardo.

Espero que le vaya bien. La excandidata a la Presidencia de Colombia Paloma Valencia (d), hablando durante una reunión el 24 de mayo de 2026 con la líder opositora venezolana y premio nobel de la paz María Corina Machado (c) y con la viuda del asesinado senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, María Claudia Tarazona (i), en Ciudad de Panamá en (Panamá).Campaña Paloma Valencia¿Si mañana De la Espriella la llama y le pide que lo acompañe, se va con él?

No, yo creo que no. Le deseo todos los éxitos del mundo.

Estoy, mejor dicho, pegada a la Virgen María para que nos ayude. Mi compromiso era con Paloma y con el presidente Uribe.

Ahora, si el presidente me llama y me pide algo, entonces es otra historia. De todas formas, mi corazón, mi fuerza, mis oraciones y todo lo que yo pueda hacer como ciudadana para apoyar al candidato Abelardo, pues lo voy a hacer.¿Ha hablado con De la Espriella?Creo que hace muchos años coincidí en alguna comida con él.

Podría decir que hace más de seis años. Yo nunca he hablado con él, no lo conozco personalmente, ni a él ni a su familia.Se ha dicho que estas son las elecciones más polarizadas en Colombia.

Figuras del Centro Democrático, como Daniel Briceño, han dicho que la polarización no es mala en sí. ¿Usted qué piensa?Yo creo que una cosa es tener posición y otra cosa es la exclusión.

Nosotros no tenemos una Colombia de derecha o una de izquierda. Lo que es muy triste y muy doloroso es excluir sectores de la población colombiana, como si la gente de una región o de otra no mereciera tener lo mismo.

Yo creo: posiciones sí, formas de ver el país también, formas de entender la política, bienvenidas, sin excluir, sin patear, sin minimizar, sin desconocer a quienes pertenecen al territorio colombiano y son ciudadanos colombianos. Ahí está el error.

Entonces yo sí creo y tengo la fe total y absoluta de que Abelardo sea ese presidente que sepa gobernar para todos. Eso era lo que quería Miguel, por eso era un político tan convocante.

A mí me decían, Miguel nunca hubiera votado por un tipo como Juan Daniel [Oviedo]. Yo les decía que no conocían a Miguel.

En la Secretaría de Gobierno [de Bogotá] lo primero que hizo fue la ruta de atención LGTBI para Bogotá. Estaba en contra del adoctrinamiento, pero a favor de la protección, el respeto y la garantía de los derechos de las personas diversas.

Quien diga eso no conoce a Miguel. Era un tipo que creía en la unidad de país y tú puedes estar unido y puedes tener un mismo país, gobernar a un mismo país con las mismas garantías y derechos sin que todos pensemos igual.¿Qué lecciones cree que el país todavía tiene que aprender en materia de violencia política?Tenemos que entender que la vida de cada ser humano es irremplazable, aprender a vivir en la diferencia y a respetar las opiniones de los demás.

Un país que respeta las opiniones y las posiciones políticas, fortalece la democracia. En la democracia sí que cabemos todos y ahí está la verdadera unidad.

No hay nada que esté por encima de la vida de un ser humano. Acabar con una familia, destruir, separar a un papá de sus hijos, dejar a una mujer viuda, es un acto realmente horrible para la sociedad.

Tenemos que aprender a tolerar y a sanar a este país lleno de odio. Yo rechazo cualquier acto de violencia en nombre de Miguel.

Hoy eso es lo que invitaría a todos los colombianos, a rechazar cualquier acto de violencia y más usando el nombre de Miguel. Eso es muy importante: entender que en la diferencia está también la capacidad de enriquecerse y fortalecer la democracia.Banner elecciones 2026 Desktop👁‍🗨 Conozca “Futuro en Pausa”, un proyecto multimedia de El Espectador sobre los relatos escondidos de la vida en seis regiones del país👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.✉️ Si tiene interés en más temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com; lmejia@elespectador.com; ntorres@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.