Con las lluvias llegaron las luciérnagas, que todavía se pueden observar en siete parques ecológicos en las inmediaciones de los volcanes Iztaccihuatl y Popocatépetl, en el Estado de México. Durante más de 16 años, ejidatarios, comuneros y guardianes de los ecoparques han implementado acciones de restauración en los bosques de encino y pino, favoreciendo la recuperación de procesos ecológicos, clave para el equilibrio del ecosistema.

Ubicados a dos mil 640 metros sobre el nivel del mar, bajo el abrazo de un clima templado, frío y húmedo, estos bosques actúan como un refugio de paz. El clima hace que cada año regresen luciérnagas, “un recordatorio de que la naturaleza responde con gratitud cuando se le cuida”, señalaron los responsables de los parques.

Detallaron que en esta zona se puede a preciar la especie Photinus Palaciosi, considerada “el alma luminosa de los volcanes”, estas luciérnagas son endémicas del eje neovolcánico, que comparte su luz con Tlaxcala, Puebla y el Estado de México. En ésta entidad se cuenta con la Ruta de las Luciérnagas, que se articula como una estrategia de turismo de naturaleza que prioriza la conservación, la educación ambiental y el beneficio directo de las familias locales.

En conferencia de prensa, explicaron que el diseño de los recorridos busca generar una experiencia de observación responsable, orientada a la comprensión del ciclo biológico de la especie y al reconocimiento del trabajo de conservación realizado por las comunidades. Este año, la ruta florece gracias a la suma de voluntades.

La temporada de avistamiento inicia el 6 de junio y concluye el 2 de agosto, los recorridos comienzan a las 18:30 horas, preparando el espíritu para el gran momento: cerca de las 19:15 horas, la oscuridad del bosque se convierte en un santuario centelleante. En la zona suroriente se encuentran los bosques: Se recomienda a los visitantes seguir las indicaciones de los guías comunitarios, evitar el uso de linternas blancas, solo se permite la luz roja al final del avistamiento, no capturar ejemplares y respetar las zonas delimitadas para la observación.