POSADAS.— En la jornada de hoy, la Iglesia Católica celebra Corpus Christi, la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Eucaristía, el centro de la vida cristiana. En Posadas, la misa de Corpus Christi se llevó a cabo en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, en un marco de sol y de centenares de personas.

El obispo Juan Rubén Martínez evidenció la importancia de la Eucaristía, la donación de Dios, a través de su hijo Jesús para salvar a la humanidad. Y también en su homilía dejó definiciones sociales vinculadas a la pobreza, la exclusión y el individualismo actual.Uno de los ejes centrales de su mensaje fue que la Eucaristía no puede separarse del compromiso con los más necesitados. “Ser cristiano es también ser pan compartido”, aseveró, al señalar que la fe debe traducirse en caridad concreta y solidaridad.El obispo insistió especialmente en la situación de quienes viven marginados y “son invisibilizados” por la sociedad. “El verdadero cristiano tiene que tener un privilegio especial por los que no tienen voz y no son escuchados”, expresó.En ese sentido, recordó el pasaje evangélico del juicio final (“tuve hambre y me diste de comer”) para remarcar que los cristianos “seremos juzgados por la caridad”.También cuestionó el avance del individualismo como modelo social. “Hoy más que nunca el individualismo se transforma en una propuesta, en el ‘sálvese quien pueda’ como modelo”, advirtió.Martínez indicó asimismo que muchas veces los planteos sociales de la Iglesia son “politizados”, aunque aclaró que hablar de los pobres y de la dignidad humana forma parte “del corazón del Evangelio”. “Es el caracú de la Iglesia”.Frente a las divisiones y conflictos actuales, remarcó que los cristianos deben sostener una esperanza activa basada en el amor y la solidaridad. “Aun en medio de tanta grieta, odio y violencia, tenemos la certeza de que la vida gana y el amor gana, esa es la esperanza”, concluyó.Al finalizar la misa, comenzará la procesión de Corpus Christi por las calles, desde Villa Sarita a la Catedral.