Un grupo de científicos remitió el pasado 29 de mayo una carta al presidente de la República, Santiago Peña, en la que le advirtieron sobre los riesgos de la proliferación de cuestionables “doctorados exprés” en las universidades del Paraguay. Alertaron que cuando el máximo grado académico es de muy baja calidad en el país, genera efectos negativos como la inflación de credenciales, pérdida de confianza institucional, desprestigio internacional y un peligro para el desarrollo nacional, por lo que sostienen que la situación es una cuestión de Estado.

En la misiva adjuntaron un breve informe bajo el título “Riesgos sistémicos de la proliferación de doctorados de baja calidad”, luego de hallazgos detectados y algunas sugerencias de soluciones a esta grave problemática. La advertencia de los expertos llegó en el momento justo.

No solo los doctorados están envueltos en un manto de duda en el país, también los títulos de grado en carreras como Derecho y Medicina, cuya raíz principal está en la aprobación a mansalva por parte del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), hoy con el ministro de Educación, Luis Ramírez, como su presidente. Los autores del informe remitido al presidente Peña, son los científicos paraguayos vinculados a Ciencia del Sur; la doctora Fabiola Román Maldonado, la doctora Alejandra Recalde Carballo, el doctor Sebastián Alberto Grillo y el doctor José Luis Vázquez Noguera.

La doctora Fabiola Román, Senior Research Technician in NGS (técnica investigadora senior), en el Early Cancer Institute de la Universidad de Cambridge, explica en esta nota con ABC, que muchos profesionales buscan un doctorado rápido simplemente para subir de categoría salarial, acceder a cargos universitarios, cumplir requisitos administrativos o ganar prestigio profesional. “Lastimosamente, los doctorados no deberían habilitarse sin acreditación previa. Digo lastimosamente, porque puede ser una burocracia más para los que intentan manejarse con estándares altos y apuntan a hacer bien los procedimientos, no obstante, probablemente es lo que se necesitaría en este momento de proliferación descontrolada”, apunta.

Asegura que algo muy importante es que el máximo grado académico tendría que ser evaluado periódicamente por pares externos: “Un doctorado serio debe exigir una tesis inédita, con potencial de publicación en revistas indexadas y de calidad aceptable. Cuando un trabajo logra publicarse, demuestra que fue evaluado por pares expertos internacionales”.

La transparencia es otro aspecto fundamental, dice la científica radicada en Cambridge. “Las tesis doctorales deberían estar disponibles públicamente en plataformas universitarias o en repositorios nacionales”, agrega. Para la destacada científica, el país necesita doctores capaces de generar conocimiento y convertirse en los próximos docentes e investigadores que formen a las futuras generaciones de estudiantes universitarios. “El doctorado no es un check más en el CV; es el máximo grado académico que un profesional puede alcanzar.

Y justamente por eso es un trayecto difícil; porque implica producir conocimiento nuevo y someterlo a evaluación rigurosa por expertos en el área”, reafirma.