Transformar un objeto asociado al movimiento y al deporte en un espacio de contemplación artística. En las manos del artista visual mexicano Gildo Medina, el balón adquiere una nueva dimensión al dotarlo del poder de la mirada, de un ojo.

Con dos balones, pintados a mano mediante una mezcla de pigmentos especiales y recubierto con hoja de oro, uno con el ojo de un niño y el otro con el ojo de un águila, el creador participa en las exposiciones colectivas A Lot of Balls y Juego de miradas. Este proyecto, impulsado por los gestores Ricardo Reyes y Ricardo Casas en beneficio de Fundación Origen, reúne más de cien artistas, diseñadores, arquitectos, chefs y hasta un biólogo marino, que interpretan al balón de futbol; las obras se exhiben en el Salón Krug del Hotel St.

Regis de la Ciudad de México, durante junio. Y Juego de miradas, una iniciativa del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, en el contexto del Mundial de Futbol 2026 que arranca el jueves próximo, integra una treintena de balones intervenidos por artistas como Ana Segovia, Betsabeé Romero, Bosco Sodi, Darío Escobar, Dr.

Lakra, Gonzalo Lebrija, Alex Hank y Nina Olimón Hank, entre otros, asimismo de la pieza de Medina. “Soy el único artista que participa en los dos proyectos. Se puede decir que juego en los dos partidos por México”, señala quien vive y trabaja entre Nueva York y la Ciudad de México, donde desde hace 15 años tiene su estudio en la colonia Roma. “Cada balón es casi un proyecto de orfebre, pintado sobre piel, con hoja de oro.

En un mundo en el que tenemos que ser más humanos y que estamos compitiendo con la máquina, doy lo más que puedo para llegar a esos niveles de precisión”, explica. Detalla que su serie sobre los ojos, que reúne más de cien piezas, inició durante la pandemia. “Encontré un concepto que me permitió sentirme vivo mientras estaba encerrado.

Y fue un éxito. Gustó mucho, porque el ojo nos pertenece a todos.

Había una necesidad de mostrar nuestra parte más humana. Son las ventanas del alma de los seres vivos”, agrega. “El ojo ha sido durante mucho tiempo el núcleo de mi trabajo.

Más que un retrato, representa una presencia humana, una historia individual y una forma de reconocer al otro”, explica Gildo. “No podemos jugar, si no estamos vivos; no podemos jugar, si no tuviera esta visión de la mirada. Y el arte es una manera muy clara de jugar con las emociones y con la inspiración.

Entonces, sí están muy conectados arte, naturaleza y el futbol”, dice. Medina está convencido de que “el futbol constituye uno de los pocos lenguajes verdaderamente universales de nuestro tiempo, capaz de conectar a millones de personas. “Proyectos como este nos recuerdan que, cuando existe una causa común, pueden convertirse en una poderosa herramienta para unirnos como mexicanos y crear esa otra magia que también pertenece al arte”, asegura.

Las piezas de Juego de miradas fueron rematadas el pasado 3 de junio y lo recabado se dedicará a remodelar una de las salas del museo. Y las obras de A Lot of Balls también se subastarán en fecha aún no definida.