La escalada de tensión en Oriente Próximo ha cambiado el guion del mercado. Lo que hace apenas unos meses era un escenario de tipos a la baja se ha transformado en la expectativa de un dinero más caro durante más tiempo.

Y en ese giro, los inversores tienen claro dónde refugiarse: las letras del Tesoro vuelven a ganar protagonismo. A medida que se alarga el conflicto en Irán y se enfría la posibilidad de una normalización rápida del mercado energético, aumentan las presiones inflacionistas.

El mercado empieza así a descontar un escenario menos complaciente y ya ha hecho su propio diagnóstico: el BCE subirá los tipos de interés la próxima semana.Seguir leyendo