Los beneficios del fútbol para el desarrollo integral de los niños en Ecuador se ven con claridad en la historia de Héctor Ferri, que lleva 26 años entrenando en Quito. En 2001, cuando arrancó, detectó un vacío: las formativas de los clubes profesionales estaban diseñadas solo para los más talentosos.

Los demás, los que simplemente querían jugar, no tenían dónde. De esa necesidad nació su academia.

Más noticias ¿Los niños necesitan actividades extracurriculares los sábados en Ecuador? Ecuador ya conoce a todos sus rivales para el Mundial sub-17 Lo que un niño acumula ahí es concreto: entre 28 y 30 horas de entrenamiento y hasta ocho partidos al mes.

Esto equivale a cerca de 100 encuentros al año. En el Liceo Internacional, donde Ferri también trabaja como docente, la educación física ocupa cuatro horas semanales de 45 minutos.

La diferencia no es solo de tiempo, sino de lo que ocurre en ese tiempo extracurricular: “Después de un año entrenando, lo que más cambia en un niño no es la técnica. Cambia la responsabilidad, la disciplina, la puntualidad, el amor al deporte”, puntualiza Ferri. 👨‍👩‍👧‍👦 Una familia que siempre apostó por el deporte Andrés (15) y Sofía (20) Dalmau han jugado fútbol desde pequeños, en canchas quiteñas.

Foto: Cortesía En casa de Daniela Bermeo el deporte nunca fue una imposición. Sus cuatro hijos practicaron deportes desde pequeños, y fueron ellos quienes eligieron.

Andrés y Sofía Dalmau se inclinaron por el fútbol. Él empezó a los cuatro años, ella a los seis.

El papá, cuenta Daniela con humor, quería tenistas. No lo logró con ninguno.

Hoy Andrés tiene 15 Y El fútbol sigue siendo parte de su vida. Sofía tiene 20 y ha dejado un poco por sus estudios. “Pero tiene el chip del deporte ya en sus hábitos”, dice su mamá.

Llegar hasta aquí tuvo un costo logístico real: entrenamientos, partidos, traslados, uniformes y competencias reorganizaron durante años la vida familiar. En los momentos de mayor intensidad, la red se extendió a abuelos, tíos y amigos. “Ha habido sacrificios de tiempo y de organización, pero siempre hemos sentido que vale la pena por todo lo positivo que reciben a cambio.” Lo positivo, para Daniela, va mucho más allá de la cancha.

El fútbol les enseñó a manejar la frustración, a entender que perder forma parte del aprendizaje y a valorar el esfuerzo por encima de los resultados. “Han aprendido a reconocer sus fortalezas y debilidades, a respetar a los demás y a ser solidarios”. Y agrega algo que los expertos también señalan: cuando un niño se enamora de una actividad por gusto propio, desarrolla hábitos que pueden acompañarlo toda la vida.

Su mensaje para una madre: “Que lo haga sin duda. Más allá de si el niño llega o no a competir a un alto nivel, el deporte aporta herramientas valiosísimas para la vida…”. 🧠 Lo que la cancha enseña que el aula no replica El psicólogo deportivo y docente de la USFQ, Noam Dorfzaun, señala que el fútbol desarrolla algo que difícilmente nace en un salón de clases: la inteligencia social colectiva.

En la cancha, un niño aprende a convivir con factores que no controla, como decisiones del árbitro, el error de un compañero o una racha de derrotas. Eso lo obliga a enfocar su energía en lo que sí depende de él: su esfuerzo y su actitud.

Juan Carlos Burbano, exjugador de la Selección ecuatoriana y uno de los pocos quiteños en disputar un Mundial, lo traduce en valores: “El fútbol te enseña disciplina, a tolerar la frustración, a saber perder, ganar, a ser suplente, a esperar tu tiempo, a ser humilde cuando logras algo”. Y agrega una dimensión que trasciende el deporte: Hay niños en Quito que tienen todo lo material satisfecho y piensan que la vida es solo alegría.

Cuando les llegan los problemas, no lo toleran. “El deporte enseña a sobreponerse”. Los niños y adolescentes entrenados por el exseleccionado Juan Carlos Burbano.

Foto: Cortesía 🏫 La escuela pública forma, pero no es su rol hacer deportistas Oswaldo Vásconez Rubio, docente de la Facultad de Cultura Física de la Universidad Central del Ecuador, es claro en definir los límites del sistema escolar: las instituciones educativas no tienen la responsabilidad de desarrollar el deporte competitivo, eso corresponde a los organismos deportivos. Lo que sí ocurre en la escuela es la iniciación deportiva, el movimiento, el desarrollo multilateral. “Mediante los extracurriculares se forman selecciones a nivel estudiantil, pero los talentos en los deportes deben estar en el sistema deportivo nacional”.

El problema, añade, es que ese sistema deportivo nacional no está articulado: profesores de educación física no tienen la formación para detectar talento ni para acompañar el desarrollo emocional del niño, y Ecuador carece de política pública de iniciación deportiva y selección de talentos. Burbano refuerza esa visión desde la práctica: la educación física debería ser diaria, al menos una hora, para que los niños se muevan, hagan amigos y rompan el sedentarismo que generan las horas frente al celular.

Pero incluso eso no reemplaza la formación específica. Dorfzaun pone el límite con evidencia: especializar a un niño en un solo deporte antes de los 12 o 13 años es contraproducente.

La diversificación desde los tres o cuatro años reduce el riesgo de burnout y lesiones y permite un desarrollo neuromuscular mucho más completo. 💰 Entre sueño y presión, lo que el fútbol significa para familias En Ecuador, el fútbol no es igual para todos los niños. Burbano lo describe sin rodeos: para las familias con recursos, el deporte es disciplina y formación de carácter.

Para quienes no los tienen, puede ser algo más urgente. “Para los que no han tenido lo material satisfecho, el fútbol puede ser una salvación, hasta lo único de donde agarrarse para ayudar a su familia.” Esa carga tiene consecuencias psicológicas. Dorfzaun advierte que la presión no es mala en sí misma, todo depende de cómo se la gestione.

El riesgo aparece cuando el entorno condiciona el afecto y el apoyo al rendimiento del niño. “En las etapas formativas lo primordial es que los menores jueguen, disfruten y reciban apoyo incondicional.” Ferri ha visto ambos extremos. En su academia entrenaron Djorkaeff Reasco y Nicolás Dávila, dos niños que llegaron sin pretensiones profesionales.

Con el tiempo y su entrega llegaron al fútbol profesional. Pero Ferri es preciso: no fue la presión lo que los llevó ahí. “Cuando son los primeros en llegar y los últimos en irse, cuando en los partidos son jugadores diferentes, ahí uno se da cuenta.” 👧 Las niñas todavía juegan en condiciones desiguales Erik Chochos entrena niñas en Quito y conoce las barreras desde adentro.

El problema no empieza en la cancha: empieza antes. Históricamente no ha habido espacios atractivos ni accesibles para ellas.

Las pocas escuelas formativas femeninas están concentradas en los valles, Los Chillos, Cumbayá, Tumbaco, y moverse por Quito a la hora de salida escolar implica tráfico y, muchas veces, canchas sin baños limpios ni iluminación. Sin campeonatos regulares, los torneos femeninos son escasos, cortos y frecuentemente se juegan en categorías mixtas muy desiguales.

Pero Chochos también ve lo que el fútbol puede transformar. Su mayor satisfacción no es un gol ni un título: “Es ver a una niña que llegó tímida, con miedo a patear el balón, transformarse en una líder segura de sí misma.

La verdadera satisfacción es ver cómo el fútbol les da herramientas de autonomía que usarán fuera de la cancha para el resto de sus vidas.” En un país donde Plan Internacional Ecuador documentó que se denuncia al menos un delito sexual contra menores cada 90 minutos, ese espacio seguro tiene un peso concreto. “El fútbol debe pasar de ser solo un juego a convertirse en un espacio de protección. Un lugar seguro aleja a las niñas de entornos de riesgo, les enseña a poner límites, a identificar situaciones de abuso y a construir redes de apoyo.” 🌎 El talento existe pero el sistema no lo acompaña Burbano mira la cantera ecuatoriana con la perspectiva de quien vivió el fútbol por dentro.

El referente claro es Independiente del Valle: un club que no solo entrena, sino que acompaña a sus niños con colegio, psicólogos, nutricionistas y profesores de idiomas dentro del mismo complejo. “Los niños no solo aprenden a jugar al fútbol, sino a socializar, a conocerse a sí mismos. Independiente es el ejemplo.” Y no obstante, el talento ecuatoriano no espera estructuras perfectas para aparecer.

Moisés Caicedo, Piero Hincapié, Pacho Torres llegaron desde estructuras informales y familias de escasos recursos. “Con dos piedritas haces un arco y estás jugando. Los niños talentosos muestran sus cualidades en una canchita de lodo.” Pero el talento solo no alcanza: lo que falta es el andamiaje que lo sostenga.

Becas, infraestructura, nutrición, orientación psicológica y, sobre todo, una política pública que hoy no existe. Vásconez lo confirma desde la academia: sin esa política, los profesores de educación física seguirán sin herramientas para orientar a los niños hacia el sistema deportivo nacional, y muchos talentos seguirán perdiéndose antes de que alguien los vea.

Enlace externo: Recomendaciones de Unicef para entrenamientos de fútbol para niños 5 preguntas sobre fútbol y desarrollo de niños y adolescentes ❓ ¿Qué habilidades desarrolla el fútbol en los niños que la escuela no puede dar? Inteligencia social colectiva, tolerancia a la frustración, disciplina y capacidad de sobreponerse a la adversidad.

El psicólogo deportivo Noam Dorfzaun explica que la cancha, a diferencia del aula, obliga al niño a aceptar factores que no puede controlar y a enfocarse solo en su esfuerzo y actitud. ❓ ¿Cuántas horas de fútbol tiene un niño en la escuela versus en una academia privada? En la escuela, cuatro horas semanales de educación física de 45 minutos.

En una academia, entre 28 y 30 horas de entrenamiento al mes y ocho partidos mensuales, cerca de 100 encuentros al año. Datos del entrenador Héctor Ferri, con 26 años de experiencia en Quito y docente del Liceo Internacional. ❓ ¿A qué edad es contraproducente especializar a un niño en fútbol?

Antes de los 12 o 13 años. Noam Dorfzaun advierte que la especialización temprana tiene evidencia de abandono futuro, mayor riesgo de lesiones y burnout.

Recomienda diversificar deportes desde los tres o cuatro años hasta esa edad para lograr un desarrollo neuromuscular más completo. ❓ ¿Por qué hay tan pocas niñas en el fútbol ecuatoriano? Por falta de escuelas formativas femeninas, ausencia de torneos regulares y espacios deportivos sin infraestructura adecuada.

El entrenador Erik Chochos señala que las pocas escuelas femeninas están concentradas en los valles de Quito. ❓ ¿Ecuador tiene un sistema para detectar y desarrollar el talento futbolístico infantil? No.

Ecuador carece de una política pública de iniciación deportiva y selección de talentos. Oswaldo Vásconez, docente de la Facultad de Cultura Física de la UCE, afirma que los profesores de educación física no están formados para detectar talento ni acompañar el desarrollo emocional.