Montevideo, Uruguay. Luis Díaz cargará en el Mundial 2026 una responsabilidad que durante décadas ha aplastado al fútbol colombiano: convertir la ilusión en resultados.

El extremo del Bayern Múnich es la bandera del seleccionado cafetero, que regresa a una Copa del Mundo luego de su ausencia en Catar 2022.Lucho, de 29 años y en su debut mundialista, representa la nueva identidad de Colombia y es el principal argumento ofensivo del combinado dirigido por el argentino Néstor Lorenzo, que encuentra en su desequilibrio su principal vía de ataque.“Ahora solo queda una cosa: dejarlo todo por esta camiseta, por mi país y por millones de colombianos que sueñan con nosotros”, escribió Díaz en sus redes sociales luego de la oficialización de la lista de Colombia para el Mundial. Colombia ha terminado inclinando su estructura de juego hacia el impacto individual del exdelantero del Liverpool y Oporto, en medio del progresivo declive de James Rodríguez, héroe en Brasil 2014, cuya influencia ha perdido peso en el fútbol de élite.La pregunta ya no es si se depende de él, sino cómo rodearlo para no desgastarlo.En su recién finalizada primera temporada con el Bayern Múnich, en la que ganó tres títulos -Bundesliga, Copa de Alemania y Supercopa de Alemania-, Díaz convive con automatismos ofensivos claros, apoyos constantes y estructuras que potencian su desborde.En la selección, ese ecosistema no siempre se replica, lo que obliga al guajiro a redefinir su rol en cada partido.En ese escenario aparece James, de 34 años, figura del ciclo que llevó a Colombia a los cuartos de final en Brasil 2014 y a los octavos en Rusia 2018.Ocho años después del último Mundial disputado por los cafeteros, la presencia actual del excerebro del Real Madrid es más intermitente, condicionada por la falta de continuidad en sus últimos clubes y por las recurrentes lesiones con las que ha convivido desde Rusia 2018.Los colombianos están en primera fase con Portugal, Uzbekistán y Congo.