El Turismo como construcción de "ciudadanía ambiental"

SANTA FE.— Cada 5 de junio, en ocasión del Día Mundial del Ambiente , es una oportunidad propicia para reflexionar sobre la crisis ecológica y ambiental que atraviesa nuestro planeta, los modelos de desarrollo que promovemos y las formas en que nos relacionamos con los territorios que habitamos. ¿Qué lugar ocupa el turismo en ese debate?
La respuesta es, cuanto menos, ambigua. Denominado durante décadas como "la industria sin chimeneas", el turismo constituye una actividad económica de primer orden, capaz de generar empleo, dinamizar economías locales y movilizar enormes cantidades de recursos.
No obstante, la experiencia internacional -y también algunos casos en nuestro país- demuestra que puede convertirse en una fuente de profundas problemáticas sociales y ambientales cuando se desarrolla bajo las lógicas del turismo de masas o del turismo sin límites, muchas veces promovido con escasa planificación y sin considerar la capacidad de carga de los territorios o los efectos en los pueblos y ciudades receptores. La urbanización de costas y áreas naturales, la presión sobre ecosistemas de extrema fragilidad, el consumo intensivo de agua y energía, el desplazamiento de poblaciones locales y la mercantilización de paisajes y culturas constituyen algunas de las consecuencias más visibles de este modelo.
Afortunadamente, existen otras formas de pensar y gestionar la actividad turística. Por eso, la pregunta que queremos aportar al debate público no es cuánto turismo deseamos promover, sino qué tipo de turismo estamos dispuestos a impulsar y practicar.
Frente a un modelo basado en el consumo acelerado de lugares, servicios y productos, emerge una perspectiva que entiende al turismo como una valiosa herramienta para fortalecer la educación ambiental, la valoración del patrimonio natural y cultural, y el compromiso con la conservación de los territorios. Desde esta mirada, visitar un humedal, recorrer un bosque nativo o compartir historias y saberes con las comunidades locales puede ser mucho más que una experiencia recreativa o contemplativa.
Cuando estas prácticas son gestionadas con responsabilidad y criterios de sustentabilidad, pueden transformarse en experiencias de aprendizaje y transformación personal, capaces de revelar la extraordinaria complejidad de las relaciones naturales y culturales que sostienen nuestra propia existencia. Así surge la posibilidad de pensar el turismo sustentable no como una solución mágica a los profundos problemas ambientales de nuestro tiempo, sino como una herramienta para reconstruir vínculos más respetuosos y conscientes con la naturaleza y con los otros.
Una herramienta capaz de generar experiencias genuinas que nos ayuden a revisar percepciones, cuestionar hábitos y fortalecer valores asociados al cuidado de la vida en todas sus formas. En nuestra región tenemos el privilegio de habitar uno de los sistemas ambientales más ricos y diversos del planeta: humedales, grandes ríos, bosques y montes nativos conforman un patrimonio natural de enorme valor ecológico, cultural y educativo.
Son territorios privilegiados para el desarrollo de experiencias de ecoturismo y turismo sustentable que permitan conocer, valorar y proteger. En este contexto, emprendedores turísticos, organismos públicos, instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil, así como las comunidades locales podemos asumir un rol activo y desempeñar un papel relevante en la construcción de una verdadera ciudadanía ambiental.
Que trascienda el rol de simple consumidor de servicios turísticos para reconocerse como parte activa de una comunidad comprometida con el cuidado de los bienes comunes, la conservación de los ecosistemas, la preservación de nuestros territorios y las comunidades que los habitan . La autora es docente y emprendedora turística.
Information from El Litoral (Santa Fe). Edited by: Noticias Today.
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