BAHÍA BLANCA.— Horacio Marín terminó su discurso. Ya había pedido que, dentro de la carpa donde se llevó a cabo el acto, levantara la mano la gente que trabajó en Compañía MEGA durante los 25 años de la empresa, que se cumplen en estos días.

En especial, aquellas personas “la tuvieron como única novia”, como definió el CEO de YPF, fiel a su verborrágico e imprevisible estilo.“Eso”, ponderó, “es lo que da la cultura; la continuidad de la gente trabajando en una compañía”. Pidió, por último, un aplauso: era para Ernesto López Anadón.

El histórico presidente del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), presente esa mañana en Bahía Blanca, fue, un cuarto de siglo atrás, el primer director general de MEGA. El responsable de poner en marcha el startup que, a fines de los ‘90, YPF, Dow y Petrobras concibieron para monetizar la producción de gas incremental del yacimiento Loma La Lata.Lo vivido este viernes 5 de junio húmedo y nubloso en la planta de Bahía Blanca se sintió igualmente fundacional. “Un hito, que nos hace repetir la historia”, lo definió el actual CEO de la empresa, Tomás Córdoba.La inauguración de un nuevo tren de fraccionamiento, una inversión de u$s 260 millones ejecutada en los últimos tres años, ampliará 50% la capacidad de procesamiento de la empresa, productora de líquidos de gas natural (etano, propano, butano y gasolina natural).Es, asimismo, el escalón necesario para dar el siguiente salto.

Los u$s 360 millones que, cobijados bajo los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), MEGA desembolsará hasta 2028 para que ese potencial sea una realidad.“Si no hacíamos esto, no había RIGI”, resumió luego Córdoba, en charla con periodistas. “Destrabamos el primer cuello de botella, que fue la ampliar la capacidad de fraccionamiento”, explicó. “Bahía Blanca estaba a tope. Ahora, necesitamos que lleguen más líquidos”, agregó.Así como, hace 30 años, Loma La Lata fue el disparador para la existencia de Mega, hoy, esa chispa es Vaca Muerta.

En especial, el crecimiento de producción que se proyecta para la formación y que implicará altos volúmenes de gas asociado. “Prepárense porque Vaca Muerta se va para arriba”, expresó Marín, CEO de la empresa que es accionista mayoritario de la compañía, con el 38% (Petrobras tiene el 34% y Dow, el 38%).No obstante, la necesidad de expansión no sólo es por las crecientes cantidades. También, por la composición.

El gas de Vaca Muerta, no convencional, es más “húmedo”. Tiene entre 25% y 30% “licuable”, contra un 10% del convencional (gas seco).

Eso significa que la “sopa” -como se le llama al gas licuado que se envía desde el yacimiento a Bahía- es mucho más rica.MEGA extrae, primero, el metano, que después reinyecta en el gas que vuelve a las redes de transporte y distribución. Pero, en el medio, separa los productos que comercializa: etano, propano, butano y gasolina natural.El viejo tren de fraccionamiento -una línea de tres torres, de operación consecutiva- está diseñado para gas seco.

Eso significaba que necesitaba un determinado volumen de líquido para alcanzar su capacidad de 5000 toneladas diarias de procesamiento.Pero, con el fluido de Vaca Muerta, logra el mismo potencial de producción con menor volumen insumo. Por eso, hasta ahora, estaba procesando sólo 4800 toneladas día.

Incluso con el nuevo tren inaugurado, no llegará todavía al 50% de capacidad adicional que da la obra: saltará de 4800 a entre 5500 y 5600 toneladas, precisó Córdoba.“Recién con la inversión del RIGI, podremos llegar a las 7200 toneladas diarias en 2028″, aclaró. Este proyecto, presentado al régimen en marzo, contempla la construcción de dos plantas de rebombeo -La Adela (La Pampa) y General Roca (Río Negro)-, que permitirán incrementar las cucharadas de sopa que llegan a Bahía. “Vamos a poder procesar entre 40 millones y 42 millones de metros cúbicos de gas de Vaca Muerta”, precisó Marín en su discurso. “Ampliar MEGA es darle valor agregado al gas natural”, celebró.Antes de la puesta en marcha del nuevo tren, la planta de Bahía Blanca procesaba no más de 33 millones de m3, la cantidad máxima de líquidos que podía transportar y fraccionar.En dos años, Mega tendrá 500.000 toneladas anuales adicionales de líquidos de gas natural (NGL).

El 80% de ese volumen incremental se exportará, principalmente, como propano, butano y gasolina natural. El 20% restante será, más que nada, etano.

Va directamente a Dow, que está operando a full en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca. “Nos beneficiaremos de la ampliación como accionistas”, apuntó Dolores Brizuela, CEO del gigante petroquímico en el país.De los u$s 650 millones que MEGA facturó en 2025, u$s 350 millones fueron exportaciones. Córdoba toma como referencia los valores del año pasado, antes de la guerra en Irán, que disparó los precios internacionales.

Asumiendo cifras de 2025, la expansión le reportará u$s 250 millones de ventas al exterior. Ampliará también su cartera de clientes a Petrobras, histórico comprador de su producción de NGL.Otro dato es el logístico.

Hoy, se carga en la terminal de MEGA en Bahía Blanca un buque por semana. Con una segunda terminal disponible en el puerto y, también, la de la cercana Profertil -donde MEGA invirtió en un “brazo” de carga-, podría abastecer a uno cada tres días.