CORRIENTES.— La corrupción pública suele analizarse como un fenómeno homogéneo, una suerte de matriz única dónde el único factor variable es el monto de lo saqueado. Error de apreciación.

Así como mutan los procesos políticos y alumbran nuevas faunas dirigenciales, el modo de asaltar las cajas del Estado también se renueva. Hoy tiene la cara del saqueo voraz de los hambrientos.