Hace cuatro millones de años, una cría de Tapir (Tapirus arvernensis) de apenas un año de edad falleció en el interior de un lago volcánico en lo que ahora es Girona. Su cuerpo se descompuso y sus restos quedaron enterrados por el paso del tiempo.

Hasta ahora, cuando un equipo dirigido por investigadores del IPHES-CERCA ha encontrado el esqueleto completo del animal.Seguir leyendo...