Hay algo especial en leer durante el verano. Quizá sea porque, por fin, encontramos ese tiempo que durante el resto del año siempre parece faltar.

Una tarde en la playa, una mañana tranquila en la terraza, las horas muertas de un viaje o ese momento antes de dormir en el que decides leer “solo un capítulo más” y acabas avanzando medio libro sin darte cuenta.Seguir leyendo...