¿Cómo ha evolucionado la reparación de autos con el avance de la tecnología?

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La apuesta de Foton con la Tunland VHasta hace algunos años, reparar un vehículo implicaba principalmente sustituir piezas mecánicas desgastadas o corregir daños en la carrocería. No obstante, la evolución tecnológica de la industria automotriz ha cambiado por completo ese escenario.
Hoy, detrás de un simple parachoques pueden esconderse radares, cámaras, sensores y módulos electrónicos que requieren procesos de diagnóstico, programación y calibración especializados.La transformación es evidente tanto para fabricantes como para centros de formación técnica. Según Benjamín Aróstegui, director académico de la Escuela de Ingeniería de Cibertec, la electrónica ha pasado de ser un complemento a convertirse en uno de los protagonistas de la reparación automotriz moderna.LEE TAMBIÉN: Antes mandaba el motor, ahora las pantallas digitales: ¿qué atributos prioriza hoy el comprador de autos en el Perú?“Antes la mayoría de problemas estaban asociados al desgaste mecánico.
Hoy seguimos teniendo esos componentes, pero las primeras fallas que suelen aparecer están mucho más relacionadas con la electrónica y los sensores que con problemas mecánicos graves”, explica.Esta evolución responde al creciente nivel tecnológico de los vehículos actuales. Sistemas de monitoreo, asistentes de conducción, frenado autónomo, cámaras 360° y sensores de seguridad forman parte de un equipamiento que hace apenas una década estaba reservado para modelos de lujo.“En la actualidad un vehículo puede incorporar entre 15 y 16 computadoras o unidades de control electrónico”, señala Aróstegui. “Tenemos computadoras para el motor, para la transmisión, para los frenos, para los sistemas de seguridad y para múltiples funciones adicionales”.Más que cambiar una piezaLa complejidad tecnológica también ha cambiado la forma de afrontar una reparación.
Gerardo Rodríguez, gerente de postventa de Volkswagen Perú, explica que en muchos casos el costo de una reparación ya no depende únicamente del daño visible.“La diferencia de costos se hace visible en el tamaño de los componentes y en el nivel de equipamiento. Mientras algunos modelos ofrecen una seguridad robusta y eficiente, otros integran Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS), que ante un impacto requieren recalibración digital especializada”, sostiene.Esto significa que un choque aparentemente menor puede involucrar procesos mucho más complejos de lo que el conductor imagina.
Un radar ligeramente desalineado o una cámara desplazada algunos milímetros pueden comprometer el funcionamiento de sistemas diseñados para evitar accidentes.“Ya no es simplemente retirar una pieza y colocar otra”, comenta Aróstegui. “Después del reemplazo es necesario realizar procesos de programación y configuración para que el vehículo reconozca correctamente ese componente”.El papel de los ADASLos sistemas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems) son uno de los principales responsables de este cambio. Tecnologías como el frenado autónomo de emergencia, el control crucero adaptativo, la alerta de cambio involuntario de carril o el monitoreo de punto ciego dependen de cámaras, radares y sensores que trabajan permanentemente interpretando el entorno.Según Volkswagen, los radares ubicados en el emblema frontal o en los parachoques encabezan la lista de componentes que más pueden encarecer una reparación.“Los radares de los sistemas ADAS no solo son piezas de hardware de alto valor, sino que requieren recalibración técnica post-colisión para asegurar la precisión del frenado autónomo o del control crucero”, explica Rodríguez.A ello se suman los modernos faros LED y Matrix LED, capaces de adaptar automáticamente el haz de luz según las condiciones del camino y el tráfico. “Han pasado de ser simples focos a verdaderas computadoras ópticas”, agrega.Para Aróstegui, la recalibración de estos sistemas es tan importante como la reparación física.“Si una cámara o sensor no está correctamente configurado, puede entregar información errónea sobre distancias u obstáculos.
Por eso la recalibración es fundamental después de una reparación”, afirma.Cuando la electrónica define el costoLa creciente presencia de componentes electrónicos también está modificando la estructura de costos de reparación. Aróstegui recuerda el caso de un propietario de un Toyota Yaris que sufrió el robo de diversos componentes electrónicos.“Entre el ramal principal de cables, la computadora, sensores y otros elementos, la reparación superaba el 50% del valor del vehículo de US$16.000, por lo que el seguro lo declaró pérdida total”, relata.
El ejemplo refleja una realidad cada vez más frecuente: gran parte del valor de un automóvil moderno se encuentra en sus sistemas electrónicos. “Hay computadoras que pueden costar varios miles de dólares dependiendo de la marca y la función que cumplen dentro del vehículo”, explica el académico.Volkswagen coincide en que los componentes tecnológicos representan una parte importante del costo final. En vehículos de gama alta, por ejemplo, un impacto puede afectar cámaras 360°, radares de punto ciego, módulos de iluminación inteligente o sensores asociados a los sistemas de seguridad.“El costo está directamente relacionado con la multifuncionalidad de sus componentes y con una electrónica mucho más densa”, señala Rodríguez.Talleres que evolucionan junto a los vehículosLa tecnología no solo ha cambiado los vehículos; también ha transformado el perfil de los profesionales encargados de repararlos.Hoy, los talleres deben incorporar herramientas de diagnóstico avanzadas, software especializado y procedimientos de calibración que hace algunos años eran poco comunes.“En la actualidad los técnicos trabajan con escáneres, tablets y equipos de diagnóstico electrónico.
En muchos casos, una gran parte del proceso se realiza digitalmente antes de intervenir físicamente el vehículo”, explica Aróstegui.El desafío ya no es únicamente recuperar la apariencia del vehículo, sino garantizar que todos sus sistemas funcionen exactamente como fueron diseñados por el fabricante.Más costoso, pero también más seguroPese a que la incorporación de tecnología puede elevar los costos de reparación, los especialistas coinciden en que sus beneficios superan ampliamente las desventajas.Los sistemas ADAS ayudan a prevenir accidentes y reducir la gravedad de muchos impactos.“Lo que pudo ser un choque fuerte puede convertirse en un impacto menor o incluso evitarse por completo gracias al frenado autónomo”, sostiene Rodríguez.Aróstegui comparte esa visión y considera que la electrónica permite un monitoreo permanente del vehículo, facilitando la detección temprana de problemas y mejorando la seguridad general.La tendencia, asegura, seguirá profundizándose en los próximos años. “Cada vez veremos más sensores, más conectividad y más sistemas inteligentes. Eso significa que los talleres también deberán seguir evolucionando para responder a las nuevas necesidades de los vehículos”.La mecánica seguirá siendo una pieza fundamental de la industria automotriz.
No obstante, en la era de los vehículos conectados y asistidos electrónicamente, reparar un auto moderno implica cada vez más comprender el lenguaje de los sensores, las computadoras y el software que los mantiene en funcionamiento.
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
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