“Al quedarme viudo, tuve que lidiar con la soledad, y vi claro que tenía que buscar una solución. Fue así como descubrí la opción de compartir mi casa con un estudiante.

Me informé y comprobé que esa propuesta encajaba muy bien con lo que yo necesitaba. Y así fue: puedo decir que mi vida ha mejorado mucho, al 100%”.

Carles Ayerbe, jubilado de 85 años, es uno de los muchos mayores que están optando por la “convivencia intergeneracional”, un modelo que consiste en ofrecer una habitación (gratis o a bajo coste) a jóvenes, generalmente estudiantes.Seguir leyendo...