El incremento de las temperaturas está impactando con fuerza en los centros educativos. En las aulas, cada vez son más habituales temperaturas superiores a los 30 grados que no solo ponen en riesgo el rendimiento educativo, sino también la salud de alumnos y profesores, y la mayor parte de las escuelas públicas no están preparadas para afrontar situaciones de calor extremas.Seguir leyendo...