La palestina Nariman Salem Irheem, de 20 años, se pasó meses enviando correos electrónicos y mensajes de WhatsApp a las universidades españolas a las que tuvo acceso para que alguien la “escuchara”, mientras los bombardeos no cesaban en su ciudad, Gaza, y los apagones se sucedían en el hospital en el que a veces podía conectarse. Pensó en España, porque buscaba un “entorno” que la comprendiera, en el que se viviera con “libertad y seguridad” para continuar formándose.

Al final, la Universitat Politècnica de València (UPV) respondió a uno de sus mensajes y seis meses después, Nariman explica este jueves su dura experiencia, sentada junto a su hermana Roba, de 19 años, en el rectorado del campus. Ambas han sido becadas para estudiar en la institución académica, luego de vivir una auténtica odisea para llegar a Valencia y salir del infierno en que se ha convertido su tierra por los ataques de Israel.

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