Fin del Mundo, el restaurante en Lima creado por el hijo de un veterano de Malvinas que rinde tributo a su padre a través del asado patagónico

Verbena, el restaurante en un sótano que Lima no esperaba¿Hace falta otro italiano en Lima? Trastevere responde con cornetti, bomboloni, una barra de negronis, spritz y cócteles de autorSang Jung, el chef que dejó su vida en Seúl para sumarse a Central, el restaurante peruano considerado el mejor del mundoHay restaurantes que nacen de una receta, de una oportunidad de negocio o de una moda gastronómica, Fin del Mundo nació de algo mucho más profundo: la relación entre un padre y un hijo y el amor por un país del que solo conocía por referencias.
Para Alejandro Guerra, fundador de este restaurante, el asado nunca fue solo una forma de cocinar carne. Fue el lenguaje con el que aprendió a escuchar a su padre, un veterano de la Guerra de Las Malvinas que convirtió cada reunión alrededor del fuego en una lección de vida.MIRA AQUÍ: Ivalú Acurio, la hija de dos íconos de la gastronomía que sigue sus pasos y hoy lidera siete locales en Suiza“Mi papá era veterano de Malvinas.
En casa escuchar sobre Perú era casi lo mismo que escuchar sobre Argentina”, recuerda Alejandro. Durante años, su rol fue el de ser el hijo que permanecía en silencio en las reuniones de excombatientes, atento a cada historia que se contaba alrededor del asado. “Si se notaba que estabas escuchando, te echaban.
Entonces yo me quedaba calladito, alcanzando el vino o ayudando con el asado”, cuenta entre risas.Aquellas conversaciones marcaron su infancia y de esta manera su padre no solo le transmitió el amor por el asado, sino también una forma de ver el mundo basada en la disciplina, la lealtad y el respeto por las tradiciones.“Esa relación siempre fue muy creativa. Cuando a él se le ocurría algo, yo aportaba ideas.
Después, cuando empecé mis propios proyectos, él seguía opinando y ayudándome”, recuerda.La muerte de su padre, ocurrida hace algunos años, dejó un vacío difícil de llenar. “Hoy siento que toda la presión de las ideas cae sobre mí. Antes siempre tenía ese apoyo”, confiesa.Las cartas de papáLa presencia de su padre sigue viva en cada rincón del restaurante.
Apenas se cruza la puerta de Fin del Mundo Asados, los visitantes encuentran una carta original enviada desde las Islas Malvinas durante el conflicto de 1982. Se trata de uno de los aerogramas que los soldados podían enviar a sus familias.“Mi papá siempre les escribía para decirles que no se preocuparan, aunque estuviera en situaciones difíciles”, cuenta Alejandro.En una de esas cartas aparece una frase que terminó convirtiéndose en una especie de lema familiar: “Hacen falta muchas guerras para acabar con un Guerra”.
El mensaje, escrito originalmente para su abuela, hoy forma parte de la identidad del restaurante.Pero la conexión no termina ahí. Existe un detalle que pocos clientes conocen: la canasta de focaccia que reciben al llegar nunca se cobra.
La razón está vinculada nuevamente a la historia familiar. Cuando los soldados argentinos regresaron de la guerra, los habitantes de Puerto Madryn vaciaron las panaderías de la ciudad para recibirlos con pan recién hecho.
El episodio es recordado como “el día en que Madryn se quedó sin pan”.“Para mí, ofrecer pan gratis es una forma de devolver ese gesto. Es una historia muy personal, pero me gusta que siga viva”, explica.Un pedazo de Patagonia en LimaLa historia de Fin del Mundo inició mucho antes de su inauguración, Alejandro llegó al Perú hace casi nueve años.
Eligió el país impulsado por las historias que escuchó desde niño y encontró aquí un lugar donde nunca se sintió extranjero.“Nunca me sentí fuera de casa en Perú. De hecho, cuando vuelvo a Argentina siento que estoy de visita”, asegura.Y el restaurante surgió casi por casualidad, luego de participar en eventos gastronómicos vinculados a la comunidad argentina en Lima, inició a notar que muchas personas buscaban una experiencia auténtica del asado argentino, es así que su respuesta fue crear una propuesta completamente fiel a sus raíces.
Esa filosofía se refleja en cada detalle. Desde la decoración construida por él mismo hasta la música, los cuadros familiares y el equipo de trabajo, compuesto mayoritariamente por argentinos. “Lo que quiero es que la gente sienta que entró al quincho de una casa argentina”.La estrella: el asado patagónico La propuesta gastronómica gira alrededor de una técnica poco común en Lima: el asado patagónico a la leña.
A diferencia de la parrilla tradicional, donde la carne se cocina horizontalmente sobre brasas, el asado patagónico utiliza grandes estructuras metálicas donde los cortes permanecen colgados durante horas frente al fuego.El resultado son cocciones lentas que pueden superar las cuatro horas y que permiten obtener una textura y sabor característicos. Entre las especialidades más solicitadas destaca el vacío al asador, considerado el plato insignia de la casa.
También sobresalen las mollejas cocinadas íntegramente a la parrilla, una preparación que Alejandro considera una de las más fieles a la tradición argentina.La experiencia suele comenzar con una focaccia de cortesía acompañada de chimichurri, salsa criolla, berenjenas en escabeche y una versión propia del ají.Luego llegan las empanadas argentinas, especialmente la de vacío con provoleta, una de las favoritas de los clientes.Para quienes buscan explorar más allá de la carne, la carta incluye pastas frescas elaboradas en casa, sorrentinos y milanesas al estilo argentino.Y al final aparece uno de los postres más emblemáticos del país vecino: la chocotorta, elaborada con dulce de leche y convertida en una de las favoritas del restaurante.Un hogar alrededor del fuegoMás allá de la comida, Alejandro tiene claro qué representa Fin del Mundo. “Es un hogar”, afirma sin dudar. Quizá por eso muchos clientes vuelven una y otra vez, apropiándose de mesas específicas o pidiendo ser atendidos por los mismos mozos.A pocos días del Día del Padre, el restaurante se convierte también en un homenaje silencioso a aquel hombre que le enseñó a escuchar historias junto al fuego, a respetar las tradiciones y a entender que compartir una comida puede ser una de las formas más sinceras de cuidar a los demás.
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
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