Si el siglo XX fue el siglo de la mujer, lo que llevamos del XXI está marcado por la desinhibición personal: lo íntimo y lo público se mezclan y las barreras han caído. Si la poesía empezó como un acontecimiento oral y en la escritura se rehizo con figuras estilísticas para poder recordarla, estos últimos 25 años la lírica ha vuelto al escenario, encarnada en voz y sobre todo con voz de mujer.Seguir leyendo...