La presunta trama de “fontanería” habría arrancado con una consigna clara y un “fin último”: “proteger los intereses puestos en juego” del partido socialista y, directa o indirectamente, del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La cabeza pensante sería Santos Cerdán, entonces hombre fuerte del presidente, y todo empezó cuando imputaron a su esposa, Begoña Gómez.

De lo que se desprende de los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que constan en el sumario, al que ha tenido acceso La Vanguardia, es que Cerdán ya tenía otras relaciones peligrosas previas a aquel abril del 2024 con Leire Díez y el expresidente de la SEPI Vicente Fernández. De hecho, están siendo investigados por la Audiencia Nacional por amaño de contratos públicos.Seguir leyendo...