Incluso para una institución entrenada durante siglos en la diplomacia, el desafío es complicado. Luego de más de treinta años de alineamiento con el Vaticano en las etapas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, seguidos de doce de tensiones y tiranteces con Francisco, la cúpula católica española, liderada por un obispo del sector conservador, Luis Argüello, como presidente de la Conferencia Episcopal, y con unas bases sociales cada vez más derechizadas, recibe desde este sábado al estadounidense Robert Prevost, el papa León XIV, que hace algo más de un año fue elegido jefe supremo de la Iglesia católica.

Un Papa erigido en referente global de causas asociadas al progresismo, hasta el punto de ser considerado un antagonista de Donald Trump.Seguir leyendo