El comisario José Manuel Villarejo llegó hace un mes a la primera sesión del juicio de la Operación Kitchen en la Audiencia Nacional diciendo que estaba ”entusiasmado” e ironizando ante los medios sobre que siempre se le acababa relacionando “con todo lo divertido”. Las largas jornadas del juicio —uno de la treintena de procedimientos que tiene abiertos— han ido haciendo mella en el ánimo del comisario, que este lunes reconocía, luego de proclamarse firme defensor del Estado de derecho, estar “cansado”.

La última causa en la que aparece su nombre es la del caso Leire Díez, la supuesta fontanera del PSOE, que presuntamente también estuvo interesada en sus contactos y en la cantidad ingente de información que manejaba. Seguir leyendo