VICTORIA.— Eldorado marchó este miércoles con bronca y con dolor. Entre las voces que se alzaron en la plazoleta del barrio Avanti, dos mujeres resumieron con pocas palabras lo que siente una ciudad entera: una activista que acompaña a la familia de Dulce hace días y una nena de 14 años que salió a marchar porque ella tampoco se siente segura en la calle."Nos están matando"Victoria Rojas llegó a la marcha como activista del colectivo LGBT y como parte del entorno que acompaña a la familia de Dulce María Candia en el pedido de justicia.

Para ella, lo que pasó en Eldorado no es un caso aislado: es la expresión más brutal de una violencia que no para."Nos están matando. Hay un femicidio cada 35 horas aproximadamente", expresó Victoria, y pidió con urgencia más políticas públicas de protección "para las mujeres, niñas, niños y adolescentes".Sobre el caso de Dulce María fue tajante: "Es muy chocante, puesto que nunca se había visto, al menos en el que yo tengo uso de razón, un caso similar.

Que haya justamente un feminidio, y más siendo menor de edad. Me parece aberrante lo que pasó".14 años y miedo de caminar solaMarianela Esmeralda Ayala tiene 14 años, la misma edad que tenía Agostina Vega cuando la asesinaron en Córdoba.

Vino a marchar porque quiso, porque entendió que era necesario."Me sumo a esta marcha porque quiero apoyar a todas las mujeres y esto es una injusticia tremenda", expresó sin titubear.Cuando le preguntaron si se siente seguro caminando por la calle, la respuesta fue directa: "No. Varias veces me sentí en peligro, honestamente.

Sé defenderme y, aún así, tengo miedo".Su rutina diaria lo dice todo: la busca su mamá, vuelve acompañada por amigos, evita caminar sola salvo que no haya otra opción. "Nunca camino sola, a menos de que sea necesario.

Y aunque caminos sola, sé que debo cuidarme".Una nena de 14 años que aprendió a moverse por su ciudad con miedo. Eso también es Eldorado hoy.

Eso también es lo que dejó el feminidio de Dulce María Candia.