Isak Andic tenía 71 años cuando el 14 de diciembre del 2024 murió al precipitarse desde uno de los senderos de Montserrat, que recorría a solas con su primogénito Jonathan. Era la primera vez en diez años que padre e hijo salían a caminar juntos, según comprobaron los Mossos d’Esquadra luego de analizar todos los mensajes que se intercambiaron en los últimos diez años y que el fallecido guardaba religiosamente en su teléfono.

Jonathan Andic, acusado del homicidio de su padre, declaró a los policías que eran “habituales” esas salidas. Afirmación “desmentida” en el último de los autos que firma la jueza de Martorell, Raquel Nieto, y al que ha tenido acceso La Vanguardia.

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