Un día con la Patrulla Pingüino: quiénes son los jóvenes profesionales que lo dejan todo para internarse en el desierto y salvar el tesoro natura...Guardianes de las costas: Los voluntarios que llevan 20 años rescatando a los mamíferos marinos en las playas del PerúEn el verano del 2010, en la planta de licuefacción de gas natural y terminal portuario PERU LNG –ubicado en la zona de Pampa Melchorita, en la provincia limeña de Cañete– se terminó la construcción de un imponente rompeolas, una mole de casi 900 toneladas de roca y bloques de concreto.El objetivo original de la estructura, de 800 m de largo y 11 m de altura sobre la superficie del mar, fue disipar la fuerza de las olas para ofrecer seguridad a los buques que llegan al puerto a cargar gas metano.Pero inesperadamente también se convirtió en el hogar de una colonia de pingüinos de Humboldt, la única especie de esa ave marina que habita en el Perú.“Los primeros pingüinos fueron avistados dos años y medio después [de que se terminó el rompeolas]. Era un grupo pequeño, de menos de 100 individuos”, relata a El Comercio el biólogo marino Carlos Zavalaga, investigador de la Universidad Científica del Sur y miembro del equipo de especialistas del Instituto Smithsonian que monitorea la biodiversidad en el lugar.Zavalaga es uno de los cuatro autores del estudio “Dinámica de la colonización de los pingüinos de Humboldt en la infraestructura de un terminal portuario en el sur del Perú” (2024), para el cual se observó durante más de una década la población de Pampa Melchorita.El trabajo destaca que, “entre el 2012 y el 2021, el número de pingüinos aumentó a 2.091 aves” y que “para el 2021, el rompeolas albergaba una proporción sustancial de la población peruana” de la especie.Los hoyos, galerías y recovecos que se formaron entre las rocas y bloques de concreto del dique –explica el biólogo marino– son espacios seguros para que los pingüinos establezcan sus nidos.Pero hay un factor vital: el rompeolas no está conectado físicamente al puerto, sino que fue instalado a 1,7 km de distancia de la costa. “Esto ofrece varias ventajas.

La primera es el bajo disturbio humano y la otra es que dificulta el ingreso de depredadores terrestres a los nidos”, destaca Zavalaga.La estructura, menciona el artículo académico, “parece una larga y angosta isla artificial”. Ahí, los pingüinos conviven con más de 100 especies de plantas y animales.En su visita, El Comercio observó aves como pelícanos, cormoranes guanay, gaviotas y zarcillos, asimismo de delfines e incluso un lobo marino descansando sobre una boya en medio del mar.“Este es un espacio que comparten sin necesidad de competir”, comenta Carlos Zavalaga.En el terminal hay otro rompeolas más pequeño, de 200 m de largo, colocado a 300 m de la costa, pero enlazado al terminal a través de una plataforma.

El espacio también es utilizado por los pingüinos y los demás animales como su hábitat.“La función de este [dique más chico] fue proteger el área mientras se construía el rompeolas más grande, para que embarcaciones pequeñas pudiesen trasladar las rocas y los bloques de concreto al rompeolas principal”, relata Juan Luis Salinas, vocero de PERU LNG.El pingüino de Humboldt es un ave marina que solo vive en las frías aguas de la corriente del mismo nombre; es decir, en las costas del Perú y Chile.La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha clasificado la especie como vulnerable, debido a que “se enfrenta a un riesgo de extinción alto en estadio silvestre”.Asimismo de factores climáticos como los eventos de El Niño y letales enfermedades como la gripe aviar, la actividad humana en el mar es una de sus principales amenazas.La sobrepesca, por ejemplo, disminuye sustancialmente la presencia de anchoveta, su principal fuente de alimento. Asimismo, se registran numerosas muertes incidentales a causa de las redes de pesca, en las cuales los pingüinos se enredan y ahogan.La última evaluación de UICN, efectuada en el 2020, determinó que en el mundo solo había 23.800 individuos y la población seguía disminuyendo.La bióloga Lady Amaro, especialista en fauna silvestre marino costera del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), expresó a este Diario que en el Perú se contabilizaron 5.400 pingüinos el año pasado.La cifra no es alentadora, sino preocupante. “En el censo de hace cinco años, la población fue de 12.000 individuos”, añadió.

De acuerdo con Carlos Zavalaga, en Pampa Melchorita se contabilizaron 660 adultos el año pasado.“El rompeolas ejemplifica el potencial de las estructuras artificiales en la mitigación de la pérdida de hábitat y el apoyo de la conservación de aves marinas” es una de las conclusiones del estudio publicado en el 2024.La vida en la isla de los pingüinos continúa.