Crítica de 'He-Man y los Masters del universo': Travis Knight empuña su espada del poder en una adaptación con demasiada fórmula

Roger Sweet, diseñador de juguetes, murió el 26 de abril a los 91 años. La causa del fallecimiento fue una enfermedad neurodegenerativa ante la cual su mujer se vio obligada a pedir dinero por internet para procurarle los cuidados necesarios.
Y mientras Sweet agonizaba, Mattel (la multinacional juguetera para la que este trabajó durante la mayor parte de su vida) gastaba millones para devolver al cine su creación más famosa, los Masters del universo. La historia, aunque lamentable, no es nueva: que se lo pregunten a Marvel.
Y aunque usarla para condenar al director Travis Knight y su equipo sea del todo injusto, uno no puede quitársela de la cabeza mientras escribe sobre He-Man y los Masters del universo, una película que aspira a devolver su vigencia a un producto hijo de su lugar y su época (esos años 80 que llevamos demasiado tiempo idealizando) mediante recursos que huelen a comité. Porque la nueva película de los Masters resulta tan previsible como su predecesora, aquella cinta de 1987 en la que Dolph Lundgren lucía bíceps.
Si aquella se ajustaba a los clichés de la serie B de su época (ambientación en nuestro mundo para ahorrar costes, guion de derribo y un villano -Frank Langella- que se comía la pantalla a bocados), el filme que nos ocupa sirve, entre otras cosas, para recordarnos que nada ha vuelto a ser igual después del triunfo de Barbie hace tres años. Sin la obra de Greta Gerwig (y sin Thor: Ragnarok y Guardianes de la galaxia, pero esa es otra), esta He-Man... no se decantaría tan abiertamente por la autoparodia y la supuesta deconstrucción de su premisa.
Solo que el salto al cine de la muñeca rubiales, otro producto de Mattel, llegaba hasta las últimas consecuencias, mofándose de su condición de trabajo de encargo y de las contradicciones que este acarreaba. Algo que aquí brilla por su ausencia.Al paladín más cachas del planeta Eternia (interpretado por un Nicholas Galitzine que defiende el material con dignidad) le han faltado el valor, la confianza en su público, los permisos de los ejecutivos o todo a la vez.
De ahí que el filme se quede a medio gas en su presunta intención de pasar revista a un tema tan candente (y peligroso) como la inseguridad masculina en el siglo XXI.Entregados de forma mecánica, como para cubrir expediente, los guiños para fans (especialmente a la serie animada de 1983, verdadero germen de todo esto), las mofas cariñosas a la franquicia y el inevitable cameo de Lundgren no saben a atrevimiento ni a complicidad, sino a cinismo. La historia, por su parte, nos recuerda que He-Man... ha pasado muchísimos años rondando por los despachos de Sony, acumulando parches y añadidos que debían sonar geniales en las reuniones de marketing.Si se tomara realmente en serio su premisa (el choque entre la vida cotidiana y las fantasías compensatorias), la película sería más cruel que el Brazil de Terry Gilliam.
Pero no habría hecho falta llegar tan lejos: para cumplir de verdad su potencial le bastaría con recordar que, en el mundo en nos ha tocado vivir, las ideas delirantes sobre la virilidad brotan como hongos en la mazmorra del castillo de Grayskull, y que estas son en sí mismas carne de chiste. Así, He-Man y los Masters del universo hubiera colado como deconstrucción apelando a la inocencia y al sentido de la maravilla.
Y ese es el problema, porque ni los juguetes en los que se basa (un producto industrial dedicado a vaciar carteras) ni el fetichismo de los aficionados adultos que mantienen la franquicia en pie han sido inocentes jamás. Los que sí fueron inocentes (hasta cierto punto) fueron los niños que, en 1982, se tragaron aquel revoltijo de Star Wars y Conan el bárbaro en plástico de colorines: de ahí que los buenos momentos de esta película sean aquellos que huelen a infancia... o más bien a una forma de vivir la infancia que desapareció cuando un smartphone llegó por primera vez al patio de un colegio.
Tal vez si He-Man... hubiera insistido en esto habría sido una película mucho más memorable.
Information from 20 Minutos. Edited by: Noticias Today.
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