“Cuando desperté y mi madre me explicó que un coche me había pasado dos veces por encima, moví las manos y los pies y pensé: ‘Ostras, estoy viva’”. Alba Pinzolas tenía 24 años cuando un conductor que miraba el móvil la atropelló en un paso de peatones.

El impacto le dejó secuelas irreversibles, una incapacidad permanente y una vida completamente distinta a la que imaginaba. Trece años después, aquella joven apasionada por el deporte y la publicidad se ha convertido en una voz impactante de la concienciación vial en Catalunya.

Da charlas en institutos, autoescuelas y prisiones para explicar qué ocurre cuando un segundo de distracción cambia varias vidas para siempre.Seguir leyendo...