El nuevo MAC Panamá apuesta por una arquitectura de baja huella ambiental

La crisis climática y ambiental es una circunstancia global que incide en la arquitectura de nuestro tiempo, afirman los arquitectos Diego Escamilla y José Amozurrutia, integrantes de los estudios Palma y TO, que hace unos días ganaron el concurso para edificar la nueva sede del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC Panamá). Y agrega: “En nuestro caso, cada vez más nos queremos involucrar en proyectos que se hacen de manera comunitaria y que procuran ayudar a mitigar el problema de carencia de agua y de espacios verdes en la ciudad.
Creo que cada vez más nuestro trabajo, más allá de diseñar y ser mentes creativas geniales, es subsanar y curar un mundo bastante enfermo en estas ciudades que han ido creciendo de manera dispar, así que el rol de la arquitectura cada vez más se entiende, en mi perspectiva, como médicos o personas que subsanamos problemas ambientales y urbanos de mayor escala”. Por su parte, Diego Escamilla destaca la importancia de que los estudios de arquitectura trabajen en colectivo.
Asimismo, comenta que el proyecto para edificar la nueva sede del MAC Panamá fue obtenido por estos estudios jóvenes, egresados de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y con 10 años de trayectoria, para lo cual sumaron a expertos en paisaje, iluminación, sustentabilidad y estructuras. Amozurrutia explica que “México carece y padece un poco la ausencia de concursos y por eso cada que se anuncia un concurso (internacional) le entramos todos, a diferencia de lo que ocurre en Europa, donde los proyectos públicos se concursan por obligación”.
Ambos arquitectos detallan la relevancia del MAC Panamá –ubicado en el barrio Boca La Caja, el barrio San Francisco–, en donde confluyen grupos sociales y económicos diversos, desde uno de los centros comerciales más relevantes de la capital hasta un barrio tradicional de pescadores que quedó ahogado en el crecimiento de la urbe, por lo que esta propuesta busca generar comunidad desde el arte y ser un pivote para el desarrollo de la cultura en Centroamérica y Latinoamérica. Ambos talleres de arquitectura coinciden en que su proyecto será una especie de “galeón que encalla en Panamá”, ya que el edificio contará con una serie de velas de barro que funcionarán como parasoles y filtros de viento que también alojan vegetación para afrontar el sol, el calor y la humedad, reduciendo costos y su consumo energético.
Dichas velas, detallan, se soportan por unos mástiles estructurales que elevan el museo y lo protegen de cualquier inundación, buscando que la bóveda, que resguarda la colección del MAC, flote y esté protegida de cualquier inundación. El nuevo edificio ocupará un espacio de 3 mil metros cuadrados y el proyecto plantea 4 mil metros cuadrados de programa de museo y mil metros cuadrados de locales comerciales, un estacionamiento para casi 100 autos y una plaza pública de casi 900 metros cuadrados.
El proyecto, que podría comenzar a edificarse en 2027, es encabezado por Ilse Cárdenas y Diego Escamilla del estudio Palma y José Amozurrutia y Carlos Facio del estudio TO, y contó con la colaboración de Pedro Borba, Emilio Zárate, Fred Ardila, Diego Gallegos, Josué Granados y Eric Valdez, entre otros.
Information from Excélsior (México). Edited by: Noticias Today.
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