Más de medio siglo a dos velas. Más de medio siglo con el Madison Square Garden como testigo de una maldición.

Centenares de jugadores y muchos y variopintos entrenadores. El resultado, el mismo, un anillo esquivo y casi siempre muy lejano.

Lo rozaron en 1994 al caer en la gran final contra los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon. Lo volvieron a tener cerca en 1999 al perder en el playoff por el título frente a los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan.

Veintisiete años después de ese enfrentamiento los Knicks vuelven a una final para medirse a unos Spurs liderados por el fenómeno Victor Wembanyama, ese jugador total, ese pívot dinámico capaz de jugar por fuera y por dentro, capaz de anotar, rebotear, taponar, tirar de tres y correr al contraataque. El primer encuentro será la próxima madrugada (2.30 horas en España) en la pista de los Spurs.Seguir leyendo...