No es infrecuente que un asesino ponga la excusa del demonio para explicar sus crímenes. La psiquiatría y la psicología forense son enormes apoyos de la justicia a la hora de concluir si, efectivamente, el homicida es alguien que actuó sumido en un delirio o si el acusado protagoniza una suerte de obra de teatro o performance para salvarse de una condena segura.

El asesinato en Vitoria de una bebé de 18 meses sirve de ejemplo para esto último. El criminal, un músico de 30 años, expresó que la niña era la hija del demonio y que como “trabajador de la luz” tenía que acabar con ella, como se explica en la última entrega de Dossier Negro.

En realidad, lo que pasó fue que la madre de la pequeña no accedió a tener relaciones sexuales con él y este, como respuesta, lanzó a la menor por la ventana.Seguir leyendo...