Puede parecer una broma macabra. Que justo ahora, cuando en Estados Unidos gobierna un hombre que ha dicho cosas como que los inmigrantes “contaminan la sangre del país” y que lanza a hombres uniformados a la caza de aquellos sin papeles en regla —que, suele coincidir, tienen la piel oscura—, una exposición celebre en Nueva York la dignidad, la individualidad y la belleza de los latinos que poblaron esta ciudad a finales del siglo pasado.

Y que, en lo esencial, siguen siendo iguales a los que la habitan hoy.Seguir leyendo