El reloj sigue su marcha. Estados Unidos espera pacientemente luego de su nuevo jaque a Cuba.

El movimiento ha sacudido aún más a un país que se sostiene con alfileres, hundido en una gravísima crisis que solo ha ido a peor este año con la asfixia económica redoblada por Washington. Y todo bajo la sombra de una posible intervención militar.

A este clima de tensión extrema se agrega un ultimátum: el viernes 5 de junio. Es la fecha en la que tomará efecto la orden ejecutiva de la Casa Blanca del 1 de mayo.

El texto amenaza con congelar los activos en territorio norteamericano de todas las empresas o personas extranjeras que trabajen con el régimen. Seguir leyendo