Lo+o, el pequeño puesto de mercado que logró que el lomo saltado vuelva a ser el rey del almuerzo diario en Miraflores

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La propuesta de la chocolatería Renacer que ha dividido las redes socialesEn tiempos donde las cartas sofisticadas se apoderan de las mesas, Lo+o (Lomaso) apuesta por lo contrario: menos es más. En un pequeño espacio dentro del mercado de Miraflores, ubicado en la Av.
Mendiburu 459, este huarique ha decidido concentrar toda su energía en un solo objetivo: hacer un lomo saltado memorable al primer bocado.MIRA TAMBIÉN: Ivalú Acurio, la hija de dos íconos de la gastronomía que sigue sus pasos y hoy lidera siete locales en SuizaLa idea, cuenta el director gastronómico Fabrizio Mazzetti, nació desde lo más básico. “Queríamos hacer un plato bien. Pero realmente bien.
Y resaltar el insumo: el lomo, la papa”, dice.El proyecto es reciente, apenas lleva poco más de un mes abierto, pero detrás hay años de trabajo. El equipo, que también integran la jefa de cocina Rafaela García y Betania Tello en la dirección de concepto y experiencia, viene del mundo del catering y la producción de eventos.
No obstante, había algo que faltaba.“Como cocinero, extrañaba el servicio, el contacto directo con la gente”, explica Mazzetti, quien antes ha pasado por restaurantes de la capital. Esa necesidad encontró su lugar en el mercado: un espacio donde la cocina se vive de cerca, sin intermediarios, donde el cliente está a pocos pasos del fogón.Comer y seguirLo+o no es un restaurante tradicional.
Es, más bien, una parada. Un “wok stop”, como ellos mismos lo definen.
Llegas, pides, comes y sigues.La dinámica es rápida, pero no descuidada: los platos salen en pocos minutos y la experiencia es ágil, pensada para el ritmo del mercado. “Buscábamos un formato flexible, donde la gente venga, coma bien y se vaya”, explica Beta, como le dicen en confianza, quien asimismo es prima de Fabrizzio.Ese espíritu también se refleja en la carta, teniendo como protagonista al lomo saltado y sus variaciones: con pollo, con langostinos, en versión mar y tierra o acompañado de tacu tacu. Todo gira en torno al wok.Un sabor con identidadEn Lo+o, el lomo saltado tiene un sello propio.
Hay un guiño oriental, kion, sillao, técnicas de salteado, pero también una búsqueda por intensificar el sabor.“Hacemos una base concentrada, como una salsa de res que se cocina con los mismos ingredientes del saltado. Eso le da más cuerpo y profundidad”, explica Mazzetti.A eso se suma la elección del producto: lomo fino de buena calidad y verduras frescas compradas a diario.
El resultado es un plato que, aunque familiar, tiene carácter y gusta. Y como era de esperarse, funciona entre los propios vendedores del mercado y los oficinistas de la zona.
Los sábados y domingos, las familias toman el mercado y las colas son evidencia de ello.Pero más allá de la técnica y la búsqueda de hacer el mejor lomo saltado, hay una intención clara detrás del proyecto: devolverle al lomo saltado su lugar cotidiano.“Se había vuelto un plato muy caro, muy de restaurante. Queríamos democratizarlo otra vez”, dice Mazzetti.
No se trata de restarle valor, sino de acercarlo.Esa filosofía conecta con lo que Beta define como la esencia del proyecto: “hacer las cosas bien, sin tanto alboroto”. Simple, pero bien hecho.En pocas semanas, Lo+o ha logrado algo difícil: generar comunidad.
Vecinos, creativos, trabajadores de la zona y curiosos que llegan por recomendación o redes sociales se mezclan frente al pequeño mostrador.“Es bonito ver cómo la gente regresa. Ya reconoces caras”, cuenta Rafaela, ecuatoriana de nacimiento, pero de paladar peruano.La cercanía del mercado también juega un rol clave.
Aquí no hay barreras: la cocina es abierta, el diálogo es directo y la experiencia se construye en el momento y en pocos segundos.Crecer sin perder el focoAunque el éxito ha sido rápido, el equipo lo tiene claro: no quieren apresurarse.La carta seguirá siendo corta. El espacio, por ahora, también.
La prioridad es consolidar la propuesta del almuerzo y en unas semanas más la del desayuno.Mientras tanto, el proyecto sigue evolucionando con pequeños detalles: nuevos saltados por temporada, postres como la crema volteada amazónica o el budín de Analú, mamá de Fabrizzio, y bebidas chinas que complementan la experiencia.Para quienes están detrás de Lo+o, este no es solo un emprendimiento gastronómico. Es también un regreso.Un regreso a la cocina, al fuego, al contacto con el cliente.
A esa relación directa que, muchas veces, se pierde en formatos más grandes.“Lo que más me gusta es eso: estar tan cerca de la gente”, dice Mazzetti.Y quizá ahí esté la clave de su éxito: en recordar que, antes que cualquier concepto, la comida sigue siendo un acto simple. Cocinar, servir y compartir.
Pasa y siéntate, el plato está servido.
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
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