¿Por qué algunas personas no pueden estar solteras? La psicología detrás de quienes saltan de una relación a otra

¿Volver con tu ex? Por qué algunas parejas lo logran… y otras repiten los mismos errores¿Pareja o compañeros de cuarto?
Lo que evidencia la falta de sexo en una relaciónEl “mercado de las citas” después de los 30 años: el reto de conocer gente cuando ya no estás para ver “qué fluye”Hay personas que no pueden estar mucho tiempo solas. Terminan una relación y, casi de inmediato ya están hablando con alguien más.
A veces no porque se hayan enamorado otra vez, sino porque el silencio emocional les resulta insoportable. Algunas descargan aplicaciones de citas apenas ocurre la ruptura.
Otras necesitan sentirse buscadas, deseadas o acompañadas constantemente para no tener que enfrentarse al vacío que aparece cuando nadie les escribe. MIRA: ¿Estás atravesando por una ruptura amorosa?
Cómo empezar a reconstruirte y cerrar un cicloTambién están quienes encadenan una serie de relaciones durante años sin darse realmente el espacio necesario para procesar el duelo, entender qué salió mal o simplemente aprender a estar consigo mismas. Y aunque desde fuera puede parecer una necesidad normal de compañía, muchas veces hay algo más profundo detrás: miedo a la soledad, ansiedad emocional, dependencia afectiva o una sensación interna de no saber quién es sin una pareja al lado.Porque para algunas personas, la soltería no se vive desde la libertad, sino desde la angustia.¿Por qué algunas personas no pueden estar solteras?Hay personas que, la soltería no les duele únicamente por la ausencia de una pareja, sino lo que realmente les pesa es ese silencio que queda cuando desaparece alguien que funcionaba como un refugio emocional.
Y es que hay quienes pueden atravesar la soledad desde la calma y el autoconocimiento, mientras otras la viven como un vacío difícil de sostener. En esa línea, la psicóloga Verónica Carrasco explicó a Somos que, muchas veces, la pareja representa mucho más que el amor o una simple compañía, también puede convertirse en una fuente de seguridad emocional, validación personal y pertenencia.
Por eso, cuando una relación termina o no existe, algunas personas sienten que pierden estabilidad emocional. Por lo que la soltería para ellos no solo significa “extrañar a alguien”, sino que han perdido aquello que les daba calma e incluso identidad.“Para ciertas personas la soltería no se experimenta simplemente como “no tener pareja”, sino como una amenaza emocional.
Puede activar el miedo al abandono, una sensación de rechazo o la idea de “no soy suficiente”. Desde la psicología, esto puede relacionarse con el apego ansioso, la baja autoestima y la necesidad constante de recibir validación externa.
En estos casos, la relación funciona como un sostén emocional: algo que tranquiliza, reafirma y hace sentir querido”, destacó la doctora Yanet Rocha, docente de la carrera de Psicología de la Universidad San Ignacio de Loyola. No obstante, disfrutar de la compañía o desear una relación no significa necesariamente que alguien no sepa estar solo.
Como aclaró la psicóloga Maite Díaz-Peñaloza, de la Universidad Científica del Sur, existe una diferencia importante entre querer compartir la vida con alguien y sentir que no se puede estar bien sin una pareja. Una persona emocionalmente estable puede extrañar el cariño o la cercanía afectiva, pero aun así seguir sintiéndose valiosa y en equilibrio consigo misma.
En cambio, cuando la soledad se vive desde el miedo, empiezan a aparecer pensamientos como “si estoy solo, es porque nadie me quiere” o “necesito a alguien para sentirme bien conmigo mismo”.Esa diferencia suele notarse en situaciones cotidianas. Después de una ruptura, por ejemplo, algunas personas se toman un tiempo para procesar el dolor, reorganizar su vida y reencontrarse consigo mismas.
Otras, en cambio, sienten una urgencia inmediata por llenar el vacío: necesitan hablar constantemente con alguien, buscan atención permanente o intentan iniciar otra relación rápidamente para no enfrentarse a la sensación de soledad. La angustia excesiva ante el silencio o la desesperación cuando no reciben mensajes pueden convertirse en señales de que la pareja dejó de ser solo una elección afectiva y pasó a ser una necesidad emocional.A esto también se suma la presión social.
De acuerdo con la doctora Rocha, desde muy temprano se nos enseña que estar en pareja simboliza éxito, estabilidad o felicidad, mientras que la soltería suele asociarse con fracaso, vacío o incompletitud. Bajo esa idea, algunas personas no buscan una relación únicamente por amor, sino también para escapar de la soledad, del juicio social o de la sensación de no ser suficientes por sí mismas.Asimismo, el impacto de las redes sociales y el FOMO (miedo a perderse de algo) puede ser significativo, pues constantemente vemos versiones idealizadas de la vida en pareja: viajes, detalles románticos y momentos felices, mientras que los conflictos o las dificultades rara vez se muestran.
Esa comparación permanente puede hacer que algunas personas sientan que “algo les falta” si están solteras, incluso cuando antes se sentían tranquilas consigo mismas. Por eso, muchas veces, el problema no es que alguien “no sepa estar soltero”, sino que nunca aprendió a sentirse seguro, valioso y emocionalmente acompañado fuera de una relación romántica.
Las heridas detrás del miedo a la solteríaPara muchas personas, la idea de pasar un fin de semana a solas o enfrentarse a la vida sin un compañero sentimental no es un simple escenario incómodo: es una fuente de angustia profunda. No obstante, esta urgencia por tener una relación luego de otra no nace de un exceso de amor, sino de un laberinto de dinámicas invisibles que se gestaron mucho antes de la primera cita.El eco de la infanciaRara vez el miedo a la soltería aparece de la nada.
Por lo general, es un reflejo de nuestra historia familiar. Según Maite Díaz-Peñaloza las primeras experiencias afectivas que vivimos en la infancia dejan una huella imborrable en nuestra adultez, por lo que quienes crecieron en entornos donde el afecto era inestable, impredecible o dependía de condiciones —como “portarse bien” o cumplir expectativas—, pueden desarrollar una necesidad voraz de validación. “Hay personas que crecieron con figuras emocionalmente distantes o padres excesivamente críticos, por lo que pueden sentir que necesitan “ganarse” el amor.
Sin duda, esta vulnerabilidad se debe a un estilo de apego ansioso: un patrón donde la persona busca desesperadamente la cercanía, pero vive con el temor constante de perderla. En el día a día, esto se traduce en sobrepensar cada silencio de la pareja, interpretar la distancia como un rechazo inminente y, en casos extremos, sacrificar amigos y espacios propios con tal de mantener seguro el vínculo.
Para ellos, estar en pareja no es un complemento, sino su única fuente de seguridad emocional”, indicó la psicóloga.La radiografía de la dependenciaEsta fragilidad interna configura un perfil de personalidad muy específico y propenso a la dependencia. La psicoterapeuta Lizbeth Cueva mencionó que, quienes no toleran la soltería suelen cargar con una profunda herida de abandono —ya sea físico o emocional— por parte de sus padres. “Son personas que sienten una extrema pena que las lleva a la culpa, que no han trabajado su valor personal o que incluso arrastran conceptos machistas sobre el rol de la mujer en la pareja”.Por su parte, Nerydee Enrique, psicóloga de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) advirtió que estos rasgos relacionales disfuncionales —que también se agudizan en personas que han sido víctimas de violencia— se repiten como un patrón inconsciente.
Quienes los padecen muestran una necesidad afectiva desmedida, comportamientos de sumisión, pánico absoluto a la soledad y una alarmante priorización de la pareja por encima de cualquier otra esfera de su vida, incluido su propio bienestar.El amor como anestesiaMuchas veces cuando el autoconocimiento duele o asusta, la presencia de una pareja se convierte en la medicina perfecta. De acuerdo con Kendra Mathys, psicóloga de Cleveland Clinic, la incapacidad de estar soltero es, en ocasiones, una estrategia para anestesiar los vacíos internos. “Algunas personas llenan con relaciones lo que no quieren mirar en sí mismas: la inseguridad, la tristeza, la baja autoestima o la falta de propósito”.
Para la experta, esta evasión en la vida cotidiana puede detectarse fácilmente en la dificultad de hacer planes a solas, la necesidad compulsiva de hablar siempre con alguien o la urgencia de buscar un sustituto inmediatamente después de una ruptura. A esto se suma, una verdadera “adicción emocional” a la fase inicial del enamoramiento.
Y es que esa etapa cargada de novedad, atención y validación, se vuelve un refugio estimulante. No obstante, el peligro radica en que estas personas confunden esa intensidad con un amor estable, abandonando vínculos en cuanto la euforia disminuye, solo para iniciar una nueva búsqueda que les devuelva esa dosis de adrenalina.Lo triste, es que al final del día, lo que está en juego en muchos casos es la identidad.
Como refirió la psicóloga de Cleveland Clinc, cuando una persona no tolera la soltería, su identidad suele estar peligrosamente construida alrededor de la mirada ajena y bajo la premisa de que solo vale si alguien la elige, la busca o la desea. ¿Cuál es el costo de huir de la soltería?Cuando una persona pasa rápidamente de una relación a otra sin atravesar un duelo emocional, muchas veces intenta sanar el dolor, la sensación de pérdida y el vacío que deja la ruptura.
Y es que— como comentó Verónica Carrasco— el enamoramiento activa circuitos en el cerebro vinculados al placer, la motivación y la recompensa, liberando así dopamina, oxitocina y serotonina: sustancias asociadas al bienestar, el apego y la euforia emocional. Por eso, después de una ruptura, una nueva relación puede sentirse como un alivio inmediato.
Pero el problema es que el dolor que no se procesa no desaparece: se muda a las relaciones. “A veces entra disfrazado de dependencia emocional, de necesidad constante de validación o de la urgencia por sentirse elegido por alguien. Entonces ya no se busca necesariamente una pareja compatible, sino alguien que tape el vacío antes de que vuelva a abrirse”, expresó la psicóloga.Por esta razón, muchas personas empiezan a idealizar vínculos demasiado rápido, minimizan señales de alerta y confunden conexión emocional con miedo a la soledad.
Porque cuando la necesidad de estar acompañado pesa más que la compatibilidad real, el amor deja de elegirse con calma y empieza a elegirse desde la carencia.En estos casos, el costo psicológico puede ser silencioso, pero profundo. Quien nunca atraviesa realmente el duelo corre más riesgo de repetir patrones afectivos poco saludables y construir relaciones basadas más en el temor al abandono que en un vínculo consciente.
Y, poco a poco, la autoestima empieza a depender peligrosamente de la validación externa.Aprender a estar solo también es una forma de amor propioContrario a lo que muchos pueden pensar, la dependencia emocional no es una condena perpetua ni un rasgo definitivo de la personalidad. De hecho, la adultez es una etapa perfecta para reconstruir nuestra manera de amar, desmitificó la psicóloga Maite Díaz-Peñaloza.
Y es que al final, el cambio real comienza en lo cotidiano: cuando aprendemos a poner límites, recuperamos espacios y dejamos de establecer relaciones desde la carencia para empezar a diseñarlas desde la elección consciente, y no desde el pánico a la soledad.“Aprender a disfrutar de la propia compañía es un proceso que se construye desde la paciente y la autocompasión. El secreto está en desmontar los discursos internos como “si estoy solo es porque nadie me quiere” y entender que la soltería no es un vacío, sino un espacio de reconexión y libertad”, resaltó Verónica Carrasco.Por eso, si no sabes por dónde empezar, estas tres acciones clave te ayudarán a reconciliarte con tu espacio personal: Ten citas contigo mismo: La psicóloga Lizbeth Cueva sugirió romper el hielo llevando a cabo actividades individuales sin sentir culpa: ir al cine a ver la película que tú quieres, tomar un café o disfrutar de un helado a solas.Hackea tu autoconcepto: Una gran herramienta es listar todas tus cualidades, aciertos y valores esenciales.
El truco está en grabarte leyendo esa lista en un audio y escucharlo en tus momentos libres. Oír tu propia voz validándote es un recordatorio inmediato de que eres valioso por ti mismo.Diversifica tu vida: Tu bienestar jamás puede depender de un solo pilar.
La clave está en expandir tu mundo: construye metas nuevas, conéctate con proyectos propios, retoma pasatiempos y recupera el tiempo con tus amigos. Si tu vida tiene bases sólidas en distintas áreas, la ausencia de una pareja no derrumbará tu estabilidad.Entonces, ¿cómo saber si estas sanando?
Las señales aparecen cuando dejas de percibir la soltería como un fracaso, cuando ante una ruptura decides darte un tiempo para procesar el duelo en lugar de buscar un sustituto inmediato y cuando logras pasar un domingo en casa sin que la ansiedad te nuble el día.Y es que conquistar esta independencia emocional no significa cerrarle la puerta al amor. Paradójicamente, cuando dejas de necesitar desesperadamente que alguien valide tu identidad o llene tus vacíos, te encuentras en la mejor posición emocional de tu vida.
Es ahí, desde la libertad y el autorrespeto, donde se empieza a construir un amor real, equilibrado, tranquilo y verdaderamente saludable.
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
View original article ↗
💬 Comments (0)
Sign in or create your account to comment.