Las vueltas que da la vida o coincidencias que parecen demasiado perfectas para ser casualidad. La historia de Hugo Broos tiene como escenario el estadio Ciudad de México y un intervalo de 40 años.

En 1986, fue parte del partido que abrió la Copa del Mundo en México. Aquella tarde, la selección local venció 2-1 a Bélgica ante un Azteca repleto.

Broos integraba una generación que terminaría dejando huella al alcanzar las semifinales, el mejor resultado mundialista del país hasta ese momento. Cuatro décadas después, el futbol lo trae de regreso al mismo lugar.

Ya no como jugador, sino como entrenador de Sudáfrica. Y otra vez para una inauguración mundialista frente a México.

La trayectoria que separa ambos momentos fue larga. Luego de retirarse, Broos construyó una carrera sólida en Bélgica, donde dirigió a varios de los clubes más importantes del país.

Pero el reconocimiento internacional llegó mucho más tarde y lejos de Europa. En 2017, llevó a Camerún al título de la Copa Africana de Naciones contra casi todos los pronósticos.

Aquel equipo no contaba con grandes estrellas ni con la profundidad de otras selecciones del continente, pero encontró en el técnico belga una idea clara de juego y una convicción colectiva que terminó marcando diferencias. Ese éxito terminó definiendo gran parte de su identidad como entrenador.

En Sudáfrica volvió a apostar por la misma fórmula. Priorizó el funcionamiento colectivo, dio protagonismo a futbolistas del campeonato local y remarcó una idea que repitió durante todo el proceso: el equipo está por encima de cualquier individualidad.

Sudáfrica creció de manera sostenida y encontró un lugar en la próxima Copa del Mundo donde compartirá el Grupo A con México, Corea del Sur y República Checa. El calendario quiso que el primer capítulo fuera también el más simbólico.

Cuando Broos salga al campo para la inauguración el próximo 11 de junio, volverá a encontrarse con imágenes que forman parte de su propia historia. El Azteca, México y una Copa del Mundo.

Los mismos elementos que marcaron uno de los momentos más importantes como futbolista aparecen ahora en la etapa final de su carrera como entrenador. El futbol suele hablar de ciclos.

El de Hugo Broos tardó 40 años en cerrarse. O, quizá, en volver a empezar.