Decisiva para que el Barça resistiese en los momentos más difíciles de la final de la Champions ante el Lyonnes y alma de la fiesta en Oslo, Cata Coll (Marratxí, 2001) atiende a La Vanguardia luego de su tercera final europea. Hoy es una Cata más madura, pero sin perder el punto de locura que le define. “Si no, no sería yo”, confiesa.Seguir leyendo...